miércoles, 21 de septiembre de 2016


LA DESIGUALDAD ECONÓMICA DE PUERTO RICO
                                                                             SOLUCIONES

 
    La pobreza y desigualdad en puerto rico no es un problema nuevo, es un problema estructural que al no resolverse ha generado otros como la violencia, la criminalidad, narcotráfico, y un estado en quiebra por la mala administraci on y la corrupción de la clase política. Se creyó alguna vez qué con el modelo económico del Estado Libre Asociado, la situación económica y social mejoraría, pero no ha sido así.
   Puerto Rico tiene en el siglo XXI los peores índices de desigualdad económica. A raíz de la crisis fiscal y la consecuente imposición de una Junta de Control Fiscal ante la incapacidad manifiesta del Estado puertorriqueño en cumplir con sus obligaciones financieras se dice que Puerto Rico se encuentra en una nueva etapa histórica, la reocupación del colono de su territorio.
   Aunque históricamente se ha procurado crear políticas económicas, no se ha logrado acumular riqueza, lo que ha creado un desbalance social. En esta etapa histórica es urgente desarrollar un nuevo modelo económico que posibilite un cambio, pero sin una transformación en la creación de política pública esto no será posible, urge repensar en futuro.
   En índice GINI que mide la distribución de ingresos en los estados devela que Puerto Rico es la jurisdicción de los Estados Unidos con mayor desigualdad social, mayor que Nueva York y Distrito de Colombia.
   En esta nueva etapa histórica, los ingresos no incrementan y la pobreza sigue aumentando a falta de políticas públicas coherentes de desarrollo económico. La práctica en el Puerto Rico del siglo XIX y XX ha sido fomentar atraer millonarios mediante créditos contributivos, leyes para fomentar el traslado de individuos inversionistas como política de desarrollo económico.
  Hoy, en esta nueva etapa histórica sigue siendo la práctica, fatal porque la desigualdad económica y social se ha expande más que la poca riqueza que pueda generar el Estado, los millonarios invierten poco y se llevan del país un monumental excedente económico.
   En esta nueva etapa histórica Puerto Rico necesita urgentemente desarrollar una economía de adentro hacia inclusiva y digna que garantice salud y bienestar a todos los puertorriqueños.
   Terminar con esta fatal modelo de hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres nos empobrecerá más sin la posibilidad de repuntar en una mejor calidad de vida. Puerto Rico tiene el capital social y humano para lograr ser económicamente sustentable. En esta nueva etapa histórica la pregunta obligada, ¿qué se necesita hacer para iniciar el desarrollo del nuevo Puerto Rico? El inicio de una política de desarrollo económico de adentro hacia afuera, cuatro enfoques principales:
1.       Económica: Una reforma contributiva y seguridad financiera más justa para mujeres, adultos y jóvenes aminorando el impacto regresivo el impuesto de valor agregado (IVA) que afecta la seguridad financiera y calidad de vida e la población, especialmente los de bajos ingresos y pensionados. Una reforma económica que represente a todos los trabajadores, una fuerza crucial en el desarrollo económico  del país. Iniciativas y reformas energéticas y de servicio Justas.
2.       Comunitaria: Promover política e iniciativas que garantice vida digna e independiente mediante apoyo en las comunidades, porque cada 9 de 10 puertorriqueños quieren envejecer en su hogar. Impulsar servicios de apoyo asequibles y de fácil acceso en la comunidad, el empoderamiento de las comunidades mediante la inclusión y la participación en los asuntos más apremiantes de la comunidad. Iniciativas de casas seguras para que los hogares sean seguros y aptos.
3.       Educación: Impulsar apoyo a la educación a las familias. Las iniciativas educativas son necesarias y también una prioridad para apoderar los ciudadanos en el desarrollo personal y liderato, expandiendo la red de líderes comunitarios en las comunidades.
4.       Seguridad: Una campaña masiva contra la violencia; una campaña de concienciación para proteger la persona, la familia, la comunidad. Impulsar y ampliar proyectos de seguridad publica críticos accesibles para garantizar calles seguras, un modelo de la seguridad del derecho v el derecho a la seguridad. Talleres para equipar a cada persona con las herramientas para reanimar las comunidades incitando el crecimiento personal para todos los integrantes de la comunidad.
   Podemos seguir elaborando esta lista, añadir factores con respecto a los pasos iniciales para desarrollar prosperidad, la igualdad, la salud y el bienestar, una dinámica vital para la generación de riqueza nacional, para desarrollar el mejor país de la región del Caribe y del mundo, se puede lograr si descartamos las políticas y prácticas de políticas económicas truncas de una formación política que no resultó.
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil
Sistema Universitario Ana G. Méndez
 
 
 
 
 
 
 
 



domingo, 18 de septiembre de 2016


CRISIS COLONIAL DE PUERTO RICO
LA PERVERSIÓN POLÍTICA
 

 
    En el siglo XIX y siglo XX Cuando se hablaba de economía en Puerto Rico se decía que si la economía estadounidense le daba  resfrio entonces  al territorio colonial sufria pulmonía. En el siglo XXI Estados Unidos se encuentra con una economía en declive y un gobierno al borde del colapso por la anarquía, problemas sociales y económicos muy graves dentro del país porque la legendaria economía estadounidense ya no existe, esto además, ante fracasos geopolíticos y la desintegración del tejido social con disturbios por la generalizada brutalidad policiaca hacia las minorías afroamericanas de las convulsadas áreas urbanas donde impera una creciente desigualdad, es un escenario de graves consecuencias. [Antonio Gelis-Filho, 2015]
    Entonces, en Puerto Rico, la colonia, el territorio ocupado, la pulmonía no se hace esperar. En Puerto Rico, el Estado colapso ya y el país se encuentra ante un deterioro avanzado en su formación económica, social, política, la deformación de su estado de derecho, se dice que está entrando en una nueva etapa histórica, que enfrentamos la peor crisis de nuestra historia colonial. La cIase política, luego de rogar por un remedio para atender el colapso del Estado ante la incapacidad manifiesta de no poder concretar acciones para atender las graves problemáticas del suelo ocupado finalmente el Congreso Estadounidense impone una Junta de Control Fiscal para el manejo de la difícil y complicada deuda pública y para evitar una crisis humanitaria.
   El colapso del Estado  sobrepasa cualquier explicación clásica de lo que se define como crisis, el débil rendimiento de la economía, la negligencia administrativa, la corrupción pública y una elite colonial obstinada con los enfoques caducos, gradualmente nos llevaron a la quiebra, vectores de los problemas sociales, la evolución de las peores prácticas de gobernar han propiciado que la población, ante el desbalance, exija explicaciones, esto ante las dudas, las protestas multitudinarias no se hacen esperar, décadas de denuncias de prácticas malsanas y corruptas de hacer política pública, el tejido social del país también se ha descompuesto, la violencia repunta en todo el país. La pregunta obligada, ¿en qué etapa de la crisis colonial se encuentra Puerto Rico?
    La cobertura sobre la crisis es profunda, tan profunda como la crisis colonial misma, espejo y consecuencia de esta, el pueblo no está claro sobre la etapa histórica colonial en que se encuentra.
   La contestación proviene de la manera patológica en que se ha gobernado el territorio, las conductas malsanas y anómalas en la política nacional, la etapa madura del coloniaje, la etapa de la perversión en la política nacional, la descomposición política, el decaimiento y deterioro social, el clientelismo en el uso de los recursos públicos, por décadas no han elevado el discurso de la representación que el pueblo necesitaba. El partidismo, la escasa participación ciudadana en los asuntos más apremiantes, la realidad: se quebrantaron principios, valores, proyectos y objetivos comunes por candidatos en diferentes cargos políticos, en este momento histórico de nuestra condición colonial la alternancia política en la administración del territorio ha significado el saqueo por funcionarios de los partidos electoralistas, débiles, atrapados en sus agendas programáticas y personalistas se malversaron los fondos públicos afectando el estado de bienestar del pueblo.
   A los denunciantes de esta catástrofe se nos etiqueta de hostiles, pervertidores del orden, se nos acusa de promulgar un consenso negativo, de promover la anarquía y de debilitar el núcleo ideológico que nos ha representado desde el 1952, de quebrantar mediante un frente nacional as libertades civiles.
   La formación de una elite política colonial ha significado para Puerto Rico el reforzamiento de la política colonial ruinosa, deformadora de la realidad mediante la estructura del voto financiado por el carácter privado predominantemente partidista, la contribución privada ha sido para mayormente para alimentar el egoísmo del clan político, sus formas patológicas de gobernar.
   Se ha quebrantado la voluntad expresa del pueblo causando dolorosas experiencias, la mezquindad política, el personalismo y la carencia de visión de futuro ha menoscabado la confianza y la esperanza de una mejor existencia humana.
   La causal, es harta conocida. Nos presagiaron un sistema basado en la libre competencia, en el derecho al voto, en la visión de un país de progreso, de bienestar, pro no de lucha, sino de sumisión de servidumbre política, lastre de los regímenes esclavistas. Las afirmaciones del colono para con el territorio resultan hay en las grandes contradicciones que han puesto en graves aprietos a la elite colonial. El afán por lo democrático, es lo que hemos tenido, una democracia patológica con complejas y sofocantes incoherencias y defectos, centro de la proclamada estructura que la representa.
    En el siglo XXI la clase política patocrata se contradice porque ha perdido el valor de la justicia, la perversidad política y la falsedad que ha sido  el motor del ELA en nuestro tiempo ha resultado un fiasco económico de los grupos minoritarios y elitistas del País. El pueblo en este siglo exige representación ante el colono que colon que reclama con mayor fuerza el atribulado y abandonado estado colonial.
    En esta etapa de nuestra crisis colonial, la etapa de la Ponerogénesis política, no se hace esperar la extrema necesidad de llevar a cabo una nueva inquisición política, correcta, orientada al bienestar común. ¿Supone esta inquisición un ejercicio revolucionario? Pues, sí, porque se reafirma el sentido de la libertad, del derecho que tienen los pueblos a su soberanía, al desarrollo, al rescate de su identidad en el mundo, ante la perversidad colonial.
 
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil
Sistema Universitario Ana G. Méndez
 
  
 
 

 

 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

 
 
LA LUJURIA POLÍTICA DE PUERTO RICO

         La historia de la humanidad nos enseña que para mejorar nuestra existencia humana no basta con mejorar las condiciones materiales también hay que cambiar la concepción del poder y la propiedad para orientarnos a la vida, de pasar del tener y atesorar, al ser y compartir, la paz y la igualdad, valores olvidados de sociedades sumidas en las supuestas ventajas de ostentar el poder a toda costa.

Sabemos qué para alcanzar cierto equilibrio psicológico para conservar nuestros sistemas de orientación, las ideas que le dan dirección nuestras vidas, sentido de identidad y capacidad, unidad de propósito lo encontramos en el valor de hacer el bien y en la capacidad e compartir el bien que se traduce en bienestar común.

   La historia de la humanidad también nos ensena que el hombre trasciende a través de sus pasiones y en el desfogue de las pasiones se encuentra ante la necesidad de ejercer alguna forma de control. Este apasionamiento cuando se ha tornado descontrolado ha resultado ser testigo de males que en el marco de las deficiencias políticas se conoce como la ‘lujuria política’, la demasía, los excesos vinculados a la política, la apasionada búsqueda perpetúa del poder y la riqueza los siete pecados capitales en la política: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia, soberbia que arroja una espesa nube de humo que nos mantiene en la oscuridad política.

    Para algunos resultará difícil visualizar los comportamientos lujuriosos en el orden de lo político, pero tiene su explicación. Ese descontrol y exacerbación con el poder y la riqueza, dependiendo de la intensidad de su manifestación puede ser generada en el marco de bien común, pero también puede ser en el opuesto, el egoísmo, la codicia, el impulso descontrolado e irresistible de abandonar toda responsabilidad, de lo ético, de lo moral; entonces, estamos ante el deseo y apetito incontrolable de hacer el mal que manifestado en la política podemos definirlo como patológico, acciones perversas, el vicio de mentir y engañar el ‘luxus’ político.

   En el caso que nos ocupa, Puerto Rico en todo aquello aplicable a la política ha tenido la expresión de este pecado, hemos visto su manifestación en los partidos políticos, en las estructuras de gobierno, en todo el quehacer gubernamental, se actúa sigilosamente para ocultar la oscura y perversa lujuria política.

  Esta reflexión, conforme a la definición de lo ‘luxus’ político manifiesta la desafección hacia la política de la ilicitud, de la política de la contravención del orden, la ley y la moral, de la ‘lujuria política’ que atenta contra nuestra libertad del voto, al derecho a la transparencia en la administración pública.

   La manifestación de este mal nos ahonda más y más en el desgaste social, la pobreza, el subdesarrollo, la falta de progreso social. La ‘lujuria política’, la falta de rectitud daña la calidad de vida, causa daño físico y psicológico, este vicio de corromperlo todo para beneficio propio ha excedido y ha pasado más allá de quebrantar instituciones, ha quebrantado el alma de todo el pueblo.

   Puerto Rico necesita una orientación hacia el bien común, una interpretación de lo sensorial en el campo de lo político que nos lleve al carácter social de lo que es permitido, de lo que es legal, de lo que es moramente lo correcto hacer y no hacia lo insolente e inaceptable, la corrupción, la incertidumbre.

   Cuando el poder se transforma el ‘lujuria’ el Estado se corrompe y se trastocan los valores sociales que se deben defender, se transgrede el tejido social, reina la anarquía, la violencia.

   Puerto Rico no puede continuar a merced de pseudo caudillos coloniales predicadores del poder, arribistas engreídos, populistas del engaño que al amparo del desánimo colectivo buscan concretar el poder para sí mediante manejos turbios de nuestra realidad colonial.

   En esta etapa de nuestra historia económica, social, política y cultural es más que evidente que Puerto Rico necesita un nuevo contrato social no colonial intrínseca y extrínsecamente atado y vinculado al bien común, la igualdad, la libertad, pero en el marco de la honestidad y en la voluntad expresa del pueblo para poder convivir con una visión de futuro de prosperidad que asegure la sanidad de las libertades civiles y de los valores y principios morales.

Prof. Víctor Leguillow Velázquez

MBA

Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil

Sistema Universitario Ana G. Méndez