miércoles, 21 de septiembre de 2016


LA DESIGUALDAD ECONÓMICA DE PUERTO RICO
                                                                             SOLUCIONES

 
    La pobreza y desigualdad en puerto rico no es un problema nuevo, es un problema estructural que al no resolverse ha generado otros como la violencia, la criminalidad, narcotráfico, y un estado en quiebra por la mala administraci on y la corrupción de la clase política. Se creyó alguna vez qué con el modelo económico del Estado Libre Asociado, la situación económica y social mejoraría, pero no ha sido así.
   Puerto Rico tiene en el siglo XXI los peores índices de desigualdad económica. A raíz de la crisis fiscal y la consecuente imposición de una Junta de Control Fiscal ante la incapacidad manifiesta del Estado puertorriqueño en cumplir con sus obligaciones financieras se dice que Puerto Rico se encuentra en una nueva etapa histórica, la reocupación del colono de su territorio.
   Aunque históricamente se ha procurado crear políticas económicas, no se ha logrado acumular riqueza, lo que ha creado un desbalance social. En esta etapa histórica es urgente desarrollar un nuevo modelo económico que posibilite un cambio, pero sin una transformación en la creación de política pública esto no será posible, urge repensar en futuro.
   En índice GINI que mide la distribución de ingresos en los estados devela que Puerto Rico es la jurisdicción de los Estados Unidos con mayor desigualdad social, mayor que Nueva York y Distrito de Colombia.
   En esta nueva etapa histórica, los ingresos no incrementan y la pobreza sigue aumentando a falta de políticas públicas coherentes de desarrollo económico. La práctica en el Puerto Rico del siglo XIX y XX ha sido fomentar atraer millonarios mediante créditos contributivos, leyes para fomentar el traslado de individuos inversionistas como política de desarrollo económico.
  Hoy, en esta nueva etapa histórica sigue siendo la práctica, fatal porque la desigualdad económica y social se ha expande más que la poca riqueza que pueda generar el Estado, los millonarios invierten poco y se llevan del país un monumental excedente económico.
   En esta nueva etapa histórica Puerto Rico necesita urgentemente desarrollar una economía de adentro hacia inclusiva y digna que garantice salud y bienestar a todos los puertorriqueños.
   Terminar con esta fatal modelo de hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres nos empobrecerá más sin la posibilidad de repuntar en una mejor calidad de vida. Puerto Rico tiene el capital social y humano para lograr ser económicamente sustentable. En esta nueva etapa histórica la pregunta obligada, ¿qué se necesita hacer para iniciar el desarrollo del nuevo Puerto Rico? El inicio de una política de desarrollo económico de adentro hacia afuera, cuatro enfoques principales:
1.       Económica: Una reforma contributiva y seguridad financiera más justa para mujeres, adultos y jóvenes aminorando el impacto regresivo el impuesto de valor agregado (IVA) que afecta la seguridad financiera y calidad de vida e la población, especialmente los de bajos ingresos y pensionados. Una reforma económica que represente a todos los trabajadores, una fuerza crucial en el desarrollo económico  del país. Iniciativas y reformas energéticas y de servicio Justas.
2.       Comunitaria: Promover política e iniciativas que garantice vida digna e independiente mediante apoyo en las comunidades, porque cada 9 de 10 puertorriqueños quieren envejecer en su hogar. Impulsar servicios de apoyo asequibles y de fácil acceso en la comunidad, el empoderamiento de las comunidades mediante la inclusión y la participación en los asuntos más apremiantes de la comunidad. Iniciativas de casas seguras para que los hogares sean seguros y aptos.
3.       Educación: Impulsar apoyo a la educación a las familias. Las iniciativas educativas son necesarias y también una prioridad para apoderar los ciudadanos en el desarrollo personal y liderato, expandiendo la red de líderes comunitarios en las comunidades.
4.       Seguridad: Una campaña masiva contra la violencia; una campaña de concienciación para proteger la persona, la familia, la comunidad. Impulsar y ampliar proyectos de seguridad publica críticos accesibles para garantizar calles seguras, un modelo de la seguridad del derecho v el derecho a la seguridad. Talleres para equipar a cada persona con las herramientas para reanimar las comunidades incitando el crecimiento personal para todos los integrantes de la comunidad.
   Podemos seguir elaborando esta lista, añadir factores con respecto a los pasos iniciales para desarrollar prosperidad, la igualdad, la salud y el bienestar, una dinámica vital para la generación de riqueza nacional, para desarrollar el mejor país de la región del Caribe y del mundo, se puede lograr si descartamos las políticas y prácticas de políticas económicas truncas de una formación política que no resultó.
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil
Sistema Universitario Ana G. Méndez
 
 
 
 
 
 
 
 



domingo, 18 de septiembre de 2016


CRISIS COLONIAL DE PUERTO RICO
LA PERVERSIÓN POLÍTICA
 

 
    En el siglo XIX y siglo XX Cuando se hablaba de economía en Puerto Rico se decía que si la economía estadounidense le daba  resfrio entonces  al territorio colonial sufria pulmonía. En el siglo XXI Estados Unidos se encuentra con una economía en declive y un gobierno al borde del colapso por la anarquía, problemas sociales y económicos muy graves dentro del país porque la legendaria economía estadounidense ya no existe, esto además, ante fracasos geopolíticos y la desintegración del tejido social con disturbios por la generalizada brutalidad policiaca hacia las minorías afroamericanas de las convulsadas áreas urbanas donde impera una creciente desigualdad, es un escenario de graves consecuencias. [Antonio Gelis-Filho, 2015]
    Entonces, en Puerto Rico, la colonia, el territorio ocupado, la pulmonía no se hace esperar. En Puerto Rico, el Estado colapso ya y el país se encuentra ante un deterioro avanzado en su formación económica, social, política, la deformación de su estado de derecho, se dice que está entrando en una nueva etapa histórica, que enfrentamos la peor crisis de nuestra historia colonial. La cIase política, luego de rogar por un remedio para atender el colapso del Estado ante la incapacidad manifiesta de no poder concretar acciones para atender las graves problemáticas del suelo ocupado finalmente el Congreso Estadounidense impone una Junta de Control Fiscal para el manejo de la difícil y complicada deuda pública y para evitar una crisis humanitaria.
   El colapso del Estado  sobrepasa cualquier explicación clásica de lo que se define como crisis, el débil rendimiento de la economía, la negligencia administrativa, la corrupción pública y una elite colonial obstinada con los enfoques caducos, gradualmente nos llevaron a la quiebra, vectores de los problemas sociales, la evolución de las peores prácticas de gobernar han propiciado que la población, ante el desbalance, exija explicaciones, esto ante las dudas, las protestas multitudinarias no se hacen esperar, décadas de denuncias de prácticas malsanas y corruptas de hacer política pública, el tejido social del país también se ha descompuesto, la violencia repunta en todo el país. La pregunta obligada, ¿en qué etapa de la crisis colonial se encuentra Puerto Rico?
    La cobertura sobre la crisis es profunda, tan profunda como la crisis colonial misma, espejo y consecuencia de esta, el pueblo no está claro sobre la etapa histórica colonial en que se encuentra.
   La contestación proviene de la manera patológica en que se ha gobernado el territorio, las conductas malsanas y anómalas en la política nacional, la etapa madura del coloniaje, la etapa de la perversión en la política nacional, la descomposición política, el decaimiento y deterioro social, el clientelismo en el uso de los recursos públicos, por décadas no han elevado el discurso de la representación que el pueblo necesitaba. El partidismo, la escasa participación ciudadana en los asuntos más apremiantes, la realidad: se quebrantaron principios, valores, proyectos y objetivos comunes por candidatos en diferentes cargos políticos, en este momento histórico de nuestra condición colonial la alternancia política en la administración del territorio ha significado el saqueo por funcionarios de los partidos electoralistas, débiles, atrapados en sus agendas programáticas y personalistas se malversaron los fondos públicos afectando el estado de bienestar del pueblo.
   A los denunciantes de esta catástrofe se nos etiqueta de hostiles, pervertidores del orden, se nos acusa de promulgar un consenso negativo, de promover la anarquía y de debilitar el núcleo ideológico que nos ha representado desde el 1952, de quebrantar mediante un frente nacional as libertades civiles.
   La formación de una elite política colonial ha significado para Puerto Rico el reforzamiento de la política colonial ruinosa, deformadora de la realidad mediante la estructura del voto financiado por el carácter privado predominantemente partidista, la contribución privada ha sido para mayormente para alimentar el egoísmo del clan político, sus formas patológicas de gobernar.
   Se ha quebrantado la voluntad expresa del pueblo causando dolorosas experiencias, la mezquindad política, el personalismo y la carencia de visión de futuro ha menoscabado la confianza y la esperanza de una mejor existencia humana.
   La causal, es harta conocida. Nos presagiaron un sistema basado en la libre competencia, en el derecho al voto, en la visión de un país de progreso, de bienestar, pro no de lucha, sino de sumisión de servidumbre política, lastre de los regímenes esclavistas. Las afirmaciones del colono para con el territorio resultan hay en las grandes contradicciones que han puesto en graves aprietos a la elite colonial. El afán por lo democrático, es lo que hemos tenido, una democracia patológica con complejas y sofocantes incoherencias y defectos, centro de la proclamada estructura que la representa.
    En el siglo XXI la clase política patocrata se contradice porque ha perdido el valor de la justicia, la perversidad política y la falsedad que ha sido  el motor del ELA en nuestro tiempo ha resultado un fiasco económico de los grupos minoritarios y elitistas del País. El pueblo en este siglo exige representación ante el colono que colon que reclama con mayor fuerza el atribulado y abandonado estado colonial.
    En esta etapa de nuestra crisis colonial, la etapa de la Ponerogénesis política, no se hace esperar la extrema necesidad de llevar a cabo una nueva inquisición política, correcta, orientada al bienestar común. ¿Supone esta inquisición un ejercicio revolucionario? Pues, sí, porque se reafirma el sentido de la libertad, del derecho que tienen los pueblos a su soberanía, al desarrollo, al rescate de su identidad en el mundo, ante la perversidad colonial.
 
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil
Sistema Universitario Ana G. Méndez
 
  
 
 

 

 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

 
 
LA LUJURIA POLÍTICA DE PUERTO RICO

         La historia de la humanidad nos enseña que para mejorar nuestra existencia humana no basta con mejorar las condiciones materiales también hay que cambiar la concepción del poder y la propiedad para orientarnos a la vida, de pasar del tener y atesorar, al ser y compartir, la paz y la igualdad, valores olvidados de sociedades sumidas en las supuestas ventajas de ostentar el poder a toda costa.

Sabemos qué para alcanzar cierto equilibrio psicológico para conservar nuestros sistemas de orientación, las ideas que le dan dirección nuestras vidas, sentido de identidad y capacidad, unidad de propósito lo encontramos en el valor de hacer el bien y en la capacidad e compartir el bien que se traduce en bienestar común.

   La historia de la humanidad también nos ensena que el hombre trasciende a través de sus pasiones y en el desfogue de las pasiones se encuentra ante la necesidad de ejercer alguna forma de control. Este apasionamiento cuando se ha tornado descontrolado ha resultado ser testigo de males que en el marco de las deficiencias políticas se conoce como la ‘lujuria política’, la demasía, los excesos vinculados a la política, la apasionada búsqueda perpetúa del poder y la riqueza los siete pecados capitales en la política: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia, soberbia que arroja una espesa nube de humo que nos mantiene en la oscuridad política.

    Para algunos resultará difícil visualizar los comportamientos lujuriosos en el orden de lo político, pero tiene su explicación. Ese descontrol y exacerbación con el poder y la riqueza, dependiendo de la intensidad de su manifestación puede ser generada en el marco de bien común, pero también puede ser en el opuesto, el egoísmo, la codicia, el impulso descontrolado e irresistible de abandonar toda responsabilidad, de lo ético, de lo moral; entonces, estamos ante el deseo y apetito incontrolable de hacer el mal que manifestado en la política podemos definirlo como patológico, acciones perversas, el vicio de mentir y engañar el ‘luxus’ político.

   En el caso que nos ocupa, Puerto Rico en todo aquello aplicable a la política ha tenido la expresión de este pecado, hemos visto su manifestación en los partidos políticos, en las estructuras de gobierno, en todo el quehacer gubernamental, se actúa sigilosamente para ocultar la oscura y perversa lujuria política.

  Esta reflexión, conforme a la definición de lo ‘luxus’ político manifiesta la desafección hacia la política de la ilicitud, de la política de la contravención del orden, la ley y la moral, de la ‘lujuria política’ que atenta contra nuestra libertad del voto, al derecho a la transparencia en la administración pública.

   La manifestación de este mal nos ahonda más y más en el desgaste social, la pobreza, el subdesarrollo, la falta de progreso social. La ‘lujuria política’, la falta de rectitud daña la calidad de vida, causa daño físico y psicológico, este vicio de corromperlo todo para beneficio propio ha excedido y ha pasado más allá de quebrantar instituciones, ha quebrantado el alma de todo el pueblo.

   Puerto Rico necesita una orientación hacia el bien común, una interpretación de lo sensorial en el campo de lo político que nos lleve al carácter social de lo que es permitido, de lo que es legal, de lo que es moramente lo correcto hacer y no hacia lo insolente e inaceptable, la corrupción, la incertidumbre.

   Cuando el poder se transforma el ‘lujuria’ el Estado se corrompe y se trastocan los valores sociales que se deben defender, se transgrede el tejido social, reina la anarquía, la violencia.

   Puerto Rico no puede continuar a merced de pseudo caudillos coloniales predicadores del poder, arribistas engreídos, populistas del engaño que al amparo del desánimo colectivo buscan concretar el poder para sí mediante manejos turbios de nuestra realidad colonial.

   En esta etapa de nuestra historia económica, social, política y cultural es más que evidente que Puerto Rico necesita un nuevo contrato social no colonial intrínseca y extrínsecamente atado y vinculado al bien común, la igualdad, la libertad, pero en el marco de la honestidad y en la voluntad expresa del pueblo para poder convivir con una visión de futuro de prosperidad que asegure la sanidad de las libertades civiles y de los valores y principios morales.

Prof. Víctor Leguillow Velázquez

MBA

Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil

Sistema Universitario Ana G. Méndez

             

  

sábado, 27 de agosto de 2016


MALTRATO Y CRUELDAD CONTRA LOS ANIMALES

 
   En Puerto Rico la crueldad y maltrato contra los animales ha sido atroz que solo en historia reciente se expone las extensas iniquidades de inimaginables eventos de crueldad contra animales de compañía, perros, gatos, caballos. Miles de animales han muerto víctimas de maltrato, asesinados, la situación parece no tener solución.
   Otros que en su vida corta y desesperante del deambulismo por las calles, por las carreteras, expuestos, terminan en aulas de reclusión en espera de su disposición, indefensos como son, están condenados por una sociedad que les ha negado un espacio para pertenecer dignamente.
   Mueren esperando en un albergue, sobrepoblado, solos, asustados, viendo morir a los que estaban por delante en la fila de espera. Olvidados en las calles, una vida en que sus necesidades parece no tener valor atropellados en las vías públicas del país, enfermos, caballos, perros y gatos; ante la deshumanización el remedio parece ser la eutanasia.
   En Puerto Rico la práctica ronda en los 100,000 perros y gatos de los cuales solo un 3% son puestos en adopción.
   Ante la situación de que el hombre sigue cometiendo crímenes contra la naturaleza y contra los animales la Organización de las Naciones declara para el mundo en la Declaración Universal de los Derechos de los Animales que todo animal tiene derechos, que todo los animales nacen libres ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia; tienen derecho al respeto del hombre que como especie animal no puede atribuirse el derecho de exterminación a los otros animales o explotarlos, violando su derecho a la existencia.
   Tenemos la obligación de poner al servicio de los animales nuestros conocimientos, protegerlos, atenderlos porque son nuestros compañeros de planeta. Los invito a leer la Declaración.
   La manifestación de maltrato y crueldad contra los animales en Puerto Rico es monstruosamente alarmante y aunque hay toda una comunidad en alerta, en respuesta a este mal social, la incidencia es rampante en extremo preocupante por las implicaciones psicosociales que esto representa.
   Reflexionando sobre la violencia en el país buena parte de los crímenes que se cometen a diario la agresión contra un animal es uno de ellos, quizás un indicador de la antesala de violencia y crímenes en nuestro entorno.
   Seria este un juicio equivocado sin no hubiera tanta manifestación violenta contra los animales y tanta subsecuente crueldad y violencia humana, lo vemos casi todos los días en los medios noticiosos.
   Cuando no se tiene conciencia de que otro ser es humano tampoco se tiene conciencia de que otro ser humano es humano y tiene derecho a la dignidad humana, a la vida y que el acto de crueldad y destructividad no debe formar parte de nuestra existencia humana, que el acto cruel y maltratante lacera la endopatía por todos los seres vivos.
    Entonces una persona común y corriente mata a un animal sin vacilación, lo hace también contra un ser humano sin vacilación porque su experiencia con los seres vivos ha sido limitada, quizás un lastre de la vida urbana, la desconexión con los vínculos de la naturaleza, la crueldad mental, el deseo de humillar a la otra persona, probablemente éste vinculado y difundido por la vida fría y calculada de la gran urbe metropolitana. Es un juicio que podría ser debatido, la gente podría pensar lo contrario, pero es mucho más probable, en cuyo caso extremo sea la realidad comprobada, la verdad, que todo apunta a que el comportamiento violento sea objeto de la mente de un ser inerme, al cual en cuyo caso la manifestación es contra un animal y luego contra un humano.
   En este orden de manifestaciones, las reacciones de la vida cotidiana en Puerto Rico se han ignorado por muchos años la falta de un sentido de identidad con los animales. Ante la situación en el 4 de agosto del año 2008, se aprueba la Ley 154 -Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales-  con el propósito de lograr un cambio en la percepción y trato hacia los animales en Puerto Rico.
   Se dice que el aniquilamiento de animales es indicativo de la descomposición social que se manifiesta en la urbe, destrucción manifiesta un fenómeno de la sociedad moderna que genera un problema de salud pública porque evita el desarrollo humano. Es fácil decirlo así, pero sabemos que la causal la encontramos en la respuesta emocional, en la indiferencia, en el sufrimiento humano, en los disturbios psicológicos, dirigidos hacia los más débiles, niños, mujeres, ancianos y animales de compañía.
   Sabemos que no haber tenido conciencia e ignorar por mucho tiempo esta patología, la consecuencia de no haberle dado importancia a esta problemática a tiempo ha implicado que se estableciera una cultura favorable a la violencia en que se ha desatado el deseo irresistible de agredir, violar, matar.
   Así, los animales no son seres inferiores vivos; la crueldad origina violencia y la violencia origina delincuencia. El abuso hacia los animales son la antesala de conductas antisociales y de la violencia interpersonal. La persona que abusa de un animal en la mayoría de los casos presenta un historial de violencia contra otras personas.
   Los niños que emplean crueldad contra los animales se encuentran en riesgo de violencia, la antesala de violencia familiar, la propensión de maltratar a miembros de su propia familia está presente y presente en el entorno comunitarios.
   Por ignorar este problema por mucho tiempo en Puerto Rico la bomba nos ha explotado en el rostro. ¿Cómo logramos un cambio?
  No hay soluciones fáciles a un problema tan complejo como lo es la violencia, es un problema cuya manifestación no la encontramos en una sola causa como así tampoco la solución, pero podemos comenzar postulando de forma inmediata que el maltrato y el abuso de un animal, al igual que el de un ser humano es inaceptable porque pone en peligro a todos y cada uno de nosotros.
   Es imperativo llevar el mensaje por el mundo sobre el cuidado y el respeto a los animales, especialmente a los niños como fuente preventiva de los comportamientos destructivos y su consecuencia para los seres humanos.
   Levar a cabo este mensaje es nuestra responsabilidad y un deber cumplido hacia la humanidad toda. Es nuestro deber y responsabilidad llevar la contaminación más grande y más extensa y más seria del mundo: la contaminación moral.
Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil
Sistema Universitario Ana G. Méndez
 


LA DESAFECCIÓN POLÍTICA EN PUERTO RICO
SOLUCIONES
 



   De la misma manera que la patología clínica se ocupa en estudiar las enfermedades de los seres humanos, la Ponerología es la nueva ciencia que estudia el mal en la política, el que nace de los procesos ponerogénicos contra la existencia humana, injusticias. El estudio del mal ajustado a la política nos provee facultades para exponer factores patológicos de personas que se han caracterizado por un cierto grado de desviaciones o defectos patológicos en sus gestiones políticas. Para Andrew M. Lobaczewski el padre de ésta ciencia, el origen del mal realmente yace fuera de los limites convencionales del mundo, por lo que el estudio del mal en la política es una importante aportación al estudio cientifico de los secretos de las conductas anómalas en la política.  

   La verdad no se puede suprimir, la moralidad y el humanismo no pueden depredarse por este mal porque el mal en la politica puede ser erradicado con medidas racionales. Desde este punto de vista hare los siguiente esctito y publicación.

   La corrupción se ha descrito como la plaga del siglo, comparado con un tipo de cáncer, donde las células enferma pueden contagiar al resto del cuerpo para afectar la salud y el buen funcionamiento de este. Cuando desviados de las conductas que  esperan de los ciudadanos, degeneran en actos anómalos que vulneran  la sana convivencia y el buen orden social efectos nocivos no se hacen esperar para todos los componentes de la sociedad. Ningún sector de nuestra sociedad ha es inmune a ello.

   Se materializa en situaciones que se caracterizan por el deterioro progresivo del tejido social a causa de las aptitudes  malsanas y deviadas de la clase política privilegiada en su gestión política y ejercicio del poder.

   La corrupción localizada estructuralmente en las instituciones gubernamentales y políticas es violencia estructural que nos  ha perjudicado a todos directamente,  violencia que no se ve a simple vista, pero que la hemos sentido en el dinero que aportamos al fisco puertorriqueño en cumplimiento de nuestro deber y cumplimiento ciudadano para con el país, dineros que no se han utilizado para aquellos asuntos que más afectan a nuestra población, se han utilizado para el disfrute y placer por aquellos en quienes hemos confiado y ocupan las posiciones confiadas.

   Ha tomado años, las dolencias a través del tiempo han sido muchas y los síntomas, los más visibles y muy particulares:

      Afanes desmedidos por el poder,

      Mentiras y engaños,

      Promesas que saben no podrán cumplir,

      Falsificaciones,

      Sobornos,

      Traiciones,

      Venta de influencias,

      Ventagerismo,

      Ambición inflamatoria.

  Se trata de aspirantes a cargos públicos y de personas que ya ocupan un cargo público y de aquellos que en algún momento han ocupado un cargo público, ha sido y es una patología corporativista en la política en la cual se exige estricto ejercicio de silencia y obediencia dentro y fuera del ruedo político.

   Por supuesto, una epidemia, que se propagó rápidamente, en la política puertorriqueña que a finales del siglo pasado y principios de este la infección ésta expuesta porque metastatizó en el tegido social.

   Antonio Quiñones Calderón en su libro Corrupción e Impunidad, 2014, dice: “desde el 1900 hasta el 2014 se ha violado la ley en actos de corrupción gubernamental”, “el costo de este mal le ha costado a Puerto Rico $678,930,298 millones mucho más que la deuda pública actual” “89 alcaldes, 22 representantes o exrepresentantes, 33 senadores o exsenadores, 23 jefes de agencias, 258 empleados del Capitolio, 25 subjefes y jefes de agencias, 7 directores regionales, 12 funcionarios de oficinas centrales de vivienda, 21 empleados del Negociado de la Lotería, 430 agentes y oficiales de la Policía, incluyendo coroneles.”, “Las convicciones fuero en un 90%”; la investigación y data de Quiñones simplemente es claramente revelador de los puntos cardinales del mal en la política, un trabajo ponerológico importante en la historia reciente sobre la corrupción política en Suelo Borincano.

  Hemos visto y vivido este panorama oscuro y nefasto, no nos sorprende, la reflexión es hacia un desapego y desconfianza, una sobre cautela para con aquellos que aspiran un cargo público. Se trata de una situación que se fue intensificando, actos a puertas cerradas, que causan una gran desafección política en el país. ¿Cómo creer?, ¿En quién confiar?, ¿Qué hacer?, el acto anómalo se confirma en la forma de relación pública entre unos y otros.
   El país ha perdido la confianza en sus instituciones, y la clase política, se ha quebrantado totalmente la fe que depositamos en ellos para servir al pueblo, guiarlo y protegerlo contra enemigos internos y externos, pero no ha sido todo lo opuesto, la desafección es total.

   Relatar este hecho significa para mí compartir una información valiosa que será útil a la hora de tomar alguna decisión electoral futura. Es importante conocer las escalas del mal en la política puertorriqueña para saber cómo detener el avance epidemiológico de la corrupción, no hay varitas mágicas, y sabemos que es una tarea ardua y generacional.

   Exponer la situación, es entorpecer su paso, su avance y su consecuente mutación como ha estado sucediendo. Ejercitar la virtud y el valor de la honestidad, divulgarla, compartirla ayudara a detener el avance de la infección, de esta manera lograr que nuestra población futura esté inmune contra esta plaga. Nuestros jóvenes lo agradecerán y nuestro país florecerá en una sanidad económica, social, política y cultural duradera, en homeostasis sicológica y equilibrio interno, en la capacidad de respetar la vida y todo aquel o aquello que la cobije, con acciones y aptitudes en el acto del amar y respetar nuestro prójimo y a todo ser y especie viviente. Estoy seguro que de tal manera nunca cruzaremos los límites hacia los abismos de la oscuridad. Si la información y conocimiento es poder entonces la honestidad es libertad y salvación de lo alto.

 

Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia
Sistema Universitario Ana G. Méndez

 

 

jueves, 25 de agosto de 2016


LA PSIQUIS DE LA CAPACIDAD DEMOCRÁTICA DE PUERTO RICO

 
 
El Puerto Rico del siglo XXI tiene muchos retos por delante; no solo establecer dialogos para discutir y analizar de manera crítica asuntos de suma importancia para el desarrollo sino de acciones concretas de implementación de las soluciones a nuestras problemáticas económicas, sociales y culturales. Un Puerto Rico reactivo ya no es rentable y me atrevo a decir que nunca lo ha sido por la grave crisis económica, social, política y cultural que acontece.
    Desde el punto de vista de la psiquis humana, practicamente casi todas nuestras problemáticas estan relacionadas con la manera y forma en que ha gobiernado y el ejercicio democrático de elegir las personas que han de regir los destinos del país. Hasta cierto punto somos todos responsables de lo que acontece después, pero no del todo, me explico.
    Las tendencias anómalas de gobernar se conócen rápidamente, los beneficios y los entendidos de gobernar y obtener algún benefico personal, se reconoce y se aprende también.
   Por generaciones han sido conductas relevantes a la criminología, al estudio del mal el la política. Como la violencia, la corrupción se aprende, pero también se pueden desaprender si se logra aplicar el remedio adecuado a tiempo.
   Estoy seguro que muchos de ustedes se han preguntado en algún momento: ¿cómo se puede disminuir y erradicar la violencia en un pais cuya clase política la modela de muchas maneras?
 
 
    La violencia estructural a la que hemos estado expuesto es un tipo de violencia indirecta, es decir, las acciones que han ocasionado pobreza y desigualdad en nuestro suelo,  por estrategias no diseñadas directamente con ese fin, pero que sus derivaciones indirectas son de la política económica colonial que por siglos han son causa del injusto reparto de la riqueza, el origen de las muchas causas de los males económicos, sociales, políticos y culturales del Puerto Rico del siglo XXI;  causas que han producido violencias y corrupciones epidémicas y corrupción con escaso y poco profundo análisis, con muy variadas excepciones.
    La violencia directa, la más visible nos ha permitido con mayor afrontarnos a ella. Sabemos que se manifiesta cuando hay un emisor o una persona que haya efectuado el acto de violencia, emana de la estructura de la personalidad de quien la promulga; cuando es extrema proviene de la propia estructura social. Cuando es  estructural proviene de la estructura que la promulga, se concreta en la negación de las necesidades humanas y existenciales, se transforma en la suma total de todos los choques en las estructuras sociales y solidificadas por el aparato gubernamental emana de tratos injustos en desiguales casi inalterables. Es una situación compleja que se solidifica en la clase política.
  En Puerto Rico la enfrentamos todos los días en la obligatoriedad de nuestra condición colonial, en este Apartheid colonial que nos empobrece continuamente y que enriquece la clase política, económica y religiosa dominante.
   Es importante en este punto decir que no confundamos conflicto con violencia aunque estén vinculadas. Los conflictos son situaciones de disputa en los que hay contraposición de intereses, necesidades y valores. Los conflictos se pueden resolver sin el uso de violencia, aunque  es posible que surja violencia en el conflicto, esto quiere decir que el conflicto puede ser más o menos parte intrínseca de todo aquella situación objeto de la violencia.
 
   Entonces la violencia es un fenómeno social y estructural no se debe pretender eliminar la violencia sino antes conocer cuál es el conflicto que la alimenta, puesto que ahí se encuentran las soluciones, las oportunidades de transformación, y no los remedios para resolver los problemas, sean estos interpersonales o políticos.
   Entender este axioma erróneamente nos ha llevado a la connaturalidad de nuestras relaciones con nuestros prójimos, con nuestra existencia colonial.
   Ahora bien, aprender a gestionar los conflictos, para resolver problemas, los antagonismos coloniales conlleva un ejercicio democrático, cuando su génesis emana de lo político, el conflicto comienza cuando las necesidades de dos o más personas/grupos se antagonizan, tan antagónicos que se genera una crisis difícil de resolver.
    El no reconocer por décadas nuestro conflicto, nuestra condición colonial, nos ha llevado hacia el abismo de una profunda crisis, en debates politiqueros que no solucionan absolutamente nada en el territorio. 
   El resultado lo conocemos, lo vivimos todos los días, la desconexión moral de nuestra clase política contemporánea, una espantosa realidad, la megalomanía que ha intoxicado la psiquis nacional, causa de un cuadro infeccioso, maligno, invasivo, canceroso, tan o más que la ocupación estadounidense el 25 de julio de 1898, se ha entronizo la manera anómala de gobernar.
   Las campañas políticas asemejan, cada cuatro años, un desembarco politiquero de nuestra clase política, un asalto disfrazado de democracia, nuestros políticos enmascarados inician un gran saqueo. Clase política que oculta su personalidad obscena tras la Ley Suprema, repartiendo méritos abandona el verdadero valor democrático: el pueblo.
   Puerto Rico atraviesa por su peor crisis de su historia colonial, momentos muy difíciles que se acrecientan y se intensifica más y más cada día, la desconfianza es total por su deslealtad hacia el pueblo y hacia los valores democráticos.
   Responsables por décadas de prácticas fiscales erróneas y dudosas, las “equivocaciones”, las alternativas para la solución no han sido perspectiva amplia que anticipe nuestro futuro. La situación como es, lo decora todo a favor de aquellos que gobiernan, administran legislan el territorio. Políticos de poca talla, componen una banda de corrupción, gobernantes del territorio, de la inutilidad, de posturas oscuras y perturbadoras.
   Su participación ha sido mayormente en ser gestores, tecnócratas cuya motivación ha sido obtener el poder por el poder mismo, regodearse y congregarse en una elite monárquica descargando su agenda de repartición del gran botín. Sus avenencias en la repartición de las gracias justifican sus posiciones y legitiman su poder, mientras tanto desigualdad, exclusión y violencia, carencias absolutas.
   Gobernantes, más que servidores públicos se han alimentado por décadas de nuestra bondad y buena voluntad de pueblo, sus relaciones clientelistas engrosan sus bolsillos, fractura la confianza y fe depositados en ellos; la capacidad democrática no se mide por quién y por cuánto tiempo se gobierna un país o un territorio, sino por la facultad  de respetar lo que es común a todos, lo opuesto, deslegitima y torna su gestión “democrática” en una mofa.
   Este tipo de “servidor público” sufre de un tipo de patología política que causa efectos nefastos al pueblo, a su voluntad democrática. Este tipo de gobernantes han sido uno de los males más corrosivos.
   Colonia o territorio, llámese como se llame, sea cual sea su definición, gobernar requiere honestidad, vocación, capacidad y constancia en todo aquello que sea para el bienestar común, en el valor de las mejores prácticas en hacer política.
   Para el pueblo, en el ejercicio social de la democracia, significa conocer las aptitudes de los políticos, conocer sus verdaderas intenciones, sus reales pensamientos, sus opiniones reales, escuchar los discursos románticos de la política no es suficiente, no se pueden ejercer los derechos democráticos a ciegas, ir a ciegas a las urnas es tirarse a las aguas sin saber nadar, nos ahogaremos en el mar de dudas, los “expertos de la democracia colonial no acudirán a nuestro auxilio porque se interpone la “formalidad de su conducta anómala en la política”.
   Una democracia de mayor calidad, la sana manera de gobernar, de legislar y administrar es posible, una mejor calidad de vida es posible, por requiere de nosotros-el pueblo- la voluntad de exigir, de nuestra intervención critica. Encontraremos en el camino obstáculos característicos de la colonia, pero el mayor de los obstáculos en el Puerto Rico del siglo XXI no es nuestra condición colonial únicamente, lo es también el tener que enfrentar y combatir una clase política anómala entorpecedora de los valores democráticos, detractores de los derechos humanos.
   No podemos seguir eligiendo a ciegas, cediendo el país y nuestros patrimonios a los perroflantes patológicos de la política colonial. Es tiempo de tomar el control para prevenir los males econónicos, sociales, políticos y culturales, detener la Ponerogénesis Colonial que se inició el 25 de julio de 1898, es tiempo de detener a nuestra emulante clase política también, que se ha lucrado con nuestro Apartheid en él Caribe, creímos una vez que implantarían las libertades y que el colonizador las implantaría también.
La palabra: EXIGIR
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia
Sistema Universitario Ana G. Méndez