martes, 16 de agosto de 2016




LA RESPUESTA A LA QUIEBRA DE PUERTO RICO

 

   Podemos estudiar el mapa del coloniaje en el Caribe y en el resto del mundo y nos toparemos con el entorpecimiento y aislamiento de poblaciones enteras, de estancamiento y reemplazo de poblaciones, de exterminación y enfermedades, siglos de esclavitud una herencia genética de la opresión.
    En el Caribe el efecto ha sido una catástrofe demográfica originaria en el logro de las conquistas, a las que los conquistadores,  colonizadores le llamaron “Justas”, sometiendo a pueblos a profundas desgracias. Hay quién dice hoy que no todo fue horror porque se levantaron construcciones históricas grandiosas que todavía están en pie, pero hay que subrayar que aparte de estas hazañas arquitectónicas la población en el Caribe siempre ve a ese conquistador y colonizador con temor y desdén porque trataron de evangelizar y comerciar por la fuerza, con el garrote, la orca y la hoguera, “civilizar” por medio del uso de las cadenas, construyendo estructuras para afirmar su hegemonía y brutalidad, creando un territorio para sus faenas coloniales e interéses relativos a su afán de conquiesta.
  En Puerto Rico ayer era la Monarquía Española, hoy es el Congreso estadounidense, después de 518 años de coloniaje, la situación es la misma, enfermedades, descenso de la población, asimilación, construcción de grandes edificaciones, dominio administrativo y jurídico; el actor cambia pero la posesión del territorio para el uso estratégico, socioeconómico y sociopolítico, el centro vacacional del colonizador, por el tiempo que fuere necesario, es la influencia en la región ocupada.
   A principio de éste milenio Puerto Rico y el Mundo reconocen de ésta problemática, de la conducta articulada del colonizador, de su mudo y ciego proceder hacia el territorio y hacia la poblacion puertorriqueña.
   Ha sido un evolución, me refiero al caso de Puerto Rico como una nueva forma de coloniaje, de apropiación del espíritu de todo un pueblo; en este momento de la continuada conquista y colonización las causales no son las mismas, pero sí, insensibles y en menosprecio de cualquier principio de humanidad y democracia y de lo que significa esto en términos de vidas humanas, millones de vidas se han perdido en más de cinco siglos de opresión y subdesarrollo. La significación que tiene en esta etapa en nuestra historia colonial es de carácter existencial, nuestra relación colonizador y colonizado ya no se sostiene y nadie la soporta, ni el dinero ni la riqueza de la mertópoli determina la estructura del pensamiento libertador.
   La historia de coloniaje es la historia de crimenes contra la humanidad que han quedado impunes y justificados ante la mantra de las conquistas, de las glorias de aquellos que una vez pisaron territorio ajeno y no respetaron, no valoraron la población ni su entorno.
   Este escrito no es un lamento, sino un relato que responde a la suprema necesidad histórica de comunicar, recordar el contorno de nuestro pasado para refinar nuestro presente para el futuro y tener una óptica con mejores bordes, mejores de las que hemos visto hasta ahora. Es la hora suprema de revelar lo que han expresado nuestras voces patrióticas, esas figuras olvidadas y perseguidas por el colonizador.
 
     Y muy cuerto es, el Puerto Rico del siglo XXI se encuentra en bancarrota y sumido en el mantengo la consecuencia más clara de las nefastas y catastroficas efectos de permanecer en un modelo que no promulga el desarrollo de un país.  Rubén Berrios Martínez ha sido una de nuestras voces patrióticas más acertadas del Puerto Rico contemporánea.
    En esta etapa de nuestra historia política colonial se trata de un ejercicio ético y moral. Se trata de abordar toda aquella situción que atente contra la ética y la moral de nuestro pueblo. En esta etapa de coloniaje, de depravación ética y moral, la etapa pura del coloniaje, es combatir nuestra mayor desgracia histórica: el coloniaje.
   Es una situación que podemos corregir; no podemos regresar a aquellos tiempos para cambiar la historia, pero si podemos, en este tiempo, dar inicio a terminar con esta condición de indignidad económica, social, política y cultural aun cuando sabemos que seremos ignorados en nuestros reclamos y perseguidos por el colonizador.
  Es cierto que el coloniaje nos mantiene frágiles y que el rechazo nos vulnera, pero nada indica que no se podra lograr la libertad. Puerto Rico no se ha resignado y ante el sufrimiento rechaza hoy el fenómeno catastrófico de coloniaje contemporáneo; “frágil” como estamos, nuestra fortaleza y resolución se ha mantenido inamovible.
   Nuestra mayor miseria hoy, es, ser un colonizado y nuestra peor de las existencias hunanas es estar sujeto a nuestros propios yugos, a los opresores asimilados, los complices del colonizador, su ponerogénesis colonial ha sido una reconquista del territorio, el rechazo de nuestros propios, quienes ven una salida a su situación de indignidad con la asimilación que los lleve a alguna forma de paridad ciudadana ante el desprecio racista del colonizador; no les importa, es sin duda una gran verguenza.
   El país no quiere seguir bajo los designios de esta relación de dualidad que lo condena a ser ignorado y desvalorado en su propio suelo. La realidad es que muchos no comprenden porque han sido enceguecidos, pero qienes contradictoriamente también reconocen los embates de nuestra histórica desgracia.
   Quieran reconocerlo o no, aceptarlo o no por el colonizador y el colonizado asimilado, el modelo económico, social, político y cultural colonial creado después del 1952 solo logro forjar estructuras fisicas, una economía de adentro hacia afuera en la que fuimos invitados a participar porque no seriamos dueño de nada, los colonizadores se apropian de toda nuestra riqueza material, se la llevan a casa y nosotros en control de nada, solo forjadores de riquezas para otras naciones.
   Con este modelo económico en el siglo XXI el 20% más rico de Puerto Rico ostenta el 60% de los mejores ingresos y el 20% más pobre el 1.2%, lo que nos lleva a ser el territorio de mayor desigualdad y pobreza en todo los Estados Unidos de Norteamérica. Tenemos algun signo de progreso, es cierto que gran parte de la población ya no vive en casuchas o al interperie, que existe una economía, que aunque no crece provee, pero se vive un país de profundas carencias.
   Todavia hay gente sin hogar, mucha violencia, problemas de salud mental muy graves que el Estado colonial enceguecido por su afán de asimilarce tanto a su colonizador no es capaz de atender, un ciego que no quiere ver, un ciego que viendo no quiere ver, solo persigue el afán de la vida perpétua en el poder sin importar las consecuencias.
   Que otra realidad nos impide ver este contorno distorcionado de imposibilidades e instituciones fallidas a merced de la corrupción política y administrativa por quienes son elegidos a dirigir el territorio. Temenos una población poco instruida aunque con muchas y variadas exepciones Puerto Rico ha producido las mentes más brillantes del hemisferio, pero aun así, la clase política parasitaría, colonial,  vividora, pretenden llevarnos por aquellos contornos no definidos, por el astigmatismo histórico del pasado.
   Lo sabemos hoy, cinco siglos después, que nos salvamos y salvamos al país de una falsa riqueza, de una falsa ciudadanía, de una falsa política, de un falso desarrollo económico, de la demagogía, de una falsa democracia, de una falsa libertad, del descalabro ético, moral y espiritual, se termina con el fin total y absoluto de nuestra condición colonial.
   Este, el Puerto Rico del siglo XXI, es uno que aspira, absolutamente a ser plenamente libre y no ser objeto nunca más de la degradación que significa ser ignorado por la metrópoli, por la maquinaria imperial estadounidence y por ninguna otra maquinaria imperial en el mundo. Aspiramos ser parte de este mundo globalizado de posibilidades al que tenemos pleno derecho y que se nos niega a cada segundo de nuestra existencia humana.
   Hoy nos encontramos de frente con esta realidad histórica, con la crisis del Estado, con una clase política colonial opresora aferada al poder para su benefico elitista egoísta, nos encontramos ante otras  situaciones producto del inicial acto de colonización, aquellas raíces de nuestra desgracia histórica, la crisis ambiental y energética, la crisis de salud, la crisis de salud mental, la crisis de deterioro social, la plaga de la corrupción y la epidemia de la violencia, la enfermedad proviene de la misma consecuencia historica: de la ocupación forzosa.
   La libertad no puede ser mala cuando se confirma y se reafirma la dignidad, la conciencia libre ante la verguenza de ser un colonizado.  Cuando se vive en la opresión por tanto tiempo, como es el caso de Puerto Rico, se hace inevitable pensar que la única solución la encontramos en terminar con esta relación colonizador-colonizado tan destructive.
  Abandonar al colonizador significara para nosotros una nueva manera de pensar y una nueva manera de vivir, sin duda alguna mejor que la anterior relación de desigualdad, racismo y rechazo.
   Una conciencia libre forjara un hombre libre y de paso una Nación Libre participativa de la Creación.
 
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia
Sistema Univeersitario Ana G. Méndez

 
 


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