sábado, 27 de agosto de 2016


MALTRATO Y CRUELDAD CONTRA LOS ANIMALES

 
   En Puerto Rico la crueldad y maltrato contra los animales ha sido atroz que solo en historia reciente se expone las extensas iniquidades de inimaginables eventos de crueldad contra animales de compañía, perros, gatos, caballos. Miles de animales han muerto víctimas de maltrato, asesinados, la situación parece no tener solución.
   Otros que en su vida corta y desesperante del deambulismo por las calles, por las carreteras, expuestos, terminan en aulas de reclusión en espera de su disposición, indefensos como son, están condenados por una sociedad que les ha negado un espacio para pertenecer dignamente.
   Mueren esperando en un albergue, sobrepoblado, solos, asustados, viendo morir a los que estaban por delante en la fila de espera. Olvidados en las calles, una vida en que sus necesidades parece no tener valor atropellados en las vías públicas del país, enfermos, caballos, perros y gatos; ante la deshumanización el remedio parece ser la eutanasia.
   En Puerto Rico la práctica ronda en los 100,000 perros y gatos de los cuales solo un 3% son puestos en adopción.
   Ante la situación de que el hombre sigue cometiendo crímenes contra la naturaleza y contra los animales la Organización de las Naciones declara para el mundo en la Declaración Universal de los Derechos de los Animales que todo animal tiene derechos, que todo los animales nacen libres ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia; tienen derecho al respeto del hombre que como especie animal no puede atribuirse el derecho de exterminación a los otros animales o explotarlos, violando su derecho a la existencia.
   Tenemos la obligación de poner al servicio de los animales nuestros conocimientos, protegerlos, atenderlos porque son nuestros compañeros de planeta. Los invito a leer la Declaración.
   La manifestación de maltrato y crueldad contra los animales en Puerto Rico es monstruosamente alarmante y aunque hay toda una comunidad en alerta, en respuesta a este mal social, la incidencia es rampante en extremo preocupante por las implicaciones psicosociales que esto representa.
   Reflexionando sobre la violencia en el país buena parte de los crímenes que se cometen a diario la agresión contra un animal es uno de ellos, quizás un indicador de la antesala de violencia y crímenes en nuestro entorno.
   Seria este un juicio equivocado sin no hubiera tanta manifestación violenta contra los animales y tanta subsecuente crueldad y violencia humana, lo vemos casi todos los días en los medios noticiosos.
   Cuando no se tiene conciencia de que otro ser es humano tampoco se tiene conciencia de que otro ser humano es humano y tiene derecho a la dignidad humana, a la vida y que el acto de crueldad y destructividad no debe formar parte de nuestra existencia humana, que el acto cruel y maltratante lacera la endopatía por todos los seres vivos.
    Entonces una persona común y corriente mata a un animal sin vacilación, lo hace también contra un ser humano sin vacilación porque su experiencia con los seres vivos ha sido limitada, quizás un lastre de la vida urbana, la desconexión con los vínculos de la naturaleza, la crueldad mental, el deseo de humillar a la otra persona, probablemente éste vinculado y difundido por la vida fría y calculada de la gran urbe metropolitana. Es un juicio que podría ser debatido, la gente podría pensar lo contrario, pero es mucho más probable, en cuyo caso extremo sea la realidad comprobada, la verdad, que todo apunta a que el comportamiento violento sea objeto de la mente de un ser inerme, al cual en cuyo caso la manifestación es contra un animal y luego contra un humano.
   En este orden de manifestaciones, las reacciones de la vida cotidiana en Puerto Rico se han ignorado por muchos años la falta de un sentido de identidad con los animales. Ante la situación en el 4 de agosto del año 2008, se aprueba la Ley 154 -Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales-  con el propósito de lograr un cambio en la percepción y trato hacia los animales en Puerto Rico.
   Se dice que el aniquilamiento de animales es indicativo de la descomposición social que se manifiesta en la urbe, destrucción manifiesta un fenómeno de la sociedad moderna que genera un problema de salud pública porque evita el desarrollo humano. Es fácil decirlo así, pero sabemos que la causal la encontramos en la respuesta emocional, en la indiferencia, en el sufrimiento humano, en los disturbios psicológicos, dirigidos hacia los más débiles, niños, mujeres, ancianos y animales de compañía.
   Sabemos que no haber tenido conciencia e ignorar por mucho tiempo esta patología, la consecuencia de no haberle dado importancia a esta problemática a tiempo ha implicado que se estableciera una cultura favorable a la violencia en que se ha desatado el deseo irresistible de agredir, violar, matar.
   Así, los animales no son seres inferiores vivos; la crueldad origina violencia y la violencia origina delincuencia. El abuso hacia los animales son la antesala de conductas antisociales y de la violencia interpersonal. La persona que abusa de un animal en la mayoría de los casos presenta un historial de violencia contra otras personas.
   Los niños que emplean crueldad contra los animales se encuentran en riesgo de violencia, la antesala de violencia familiar, la propensión de maltratar a miembros de su propia familia está presente y presente en el entorno comunitarios.
   Por ignorar este problema por mucho tiempo en Puerto Rico la bomba nos ha explotado en el rostro. ¿Cómo logramos un cambio?
  No hay soluciones fáciles a un problema tan complejo como lo es la violencia, es un problema cuya manifestación no la encontramos en una sola causa como así tampoco la solución, pero podemos comenzar postulando de forma inmediata que el maltrato y el abuso de un animal, al igual que el de un ser humano es inaceptable porque pone en peligro a todos y cada uno de nosotros.
   Es imperativo llevar el mensaje por el mundo sobre el cuidado y el respeto a los animales, especialmente a los niños como fuente preventiva de los comportamientos destructivos y su consecuencia para los seres humanos.
   Levar a cabo este mensaje es nuestra responsabilidad y un deber cumplido hacia la humanidad toda. Es nuestro deber y responsabilidad llevar la contaminación más grande y más extensa y más seria del mundo: la contaminación moral.
Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil
Sistema Universitario Ana G. Méndez
 


LA DESAFECCIÓN POLÍTICA EN PUERTO RICO
SOLUCIONES
 



   De la misma manera que la patología clínica se ocupa en estudiar las enfermedades de los seres humanos, la Ponerología es la nueva ciencia que estudia el mal en la política, el que nace de los procesos ponerogénicos contra la existencia humana, injusticias. El estudio del mal ajustado a la política nos provee facultades para exponer factores patológicos de personas que se han caracterizado por un cierto grado de desviaciones o defectos patológicos en sus gestiones políticas. Para Andrew M. Lobaczewski el padre de ésta ciencia, el origen del mal realmente yace fuera de los limites convencionales del mundo, por lo que el estudio del mal en la política es una importante aportación al estudio cientifico de los secretos de las conductas anómalas en la política.  

   La verdad no se puede suprimir, la moralidad y el humanismo no pueden depredarse por este mal porque el mal en la politica puede ser erradicado con medidas racionales. Desde este punto de vista hare los siguiente esctito y publicación.

   La corrupción se ha descrito como la plaga del siglo, comparado con un tipo de cáncer, donde las células enferma pueden contagiar al resto del cuerpo para afectar la salud y el buen funcionamiento de este. Cuando desviados de las conductas que  esperan de los ciudadanos, degeneran en actos anómalos que vulneran  la sana convivencia y el buen orden social efectos nocivos no se hacen esperar para todos los componentes de la sociedad. Ningún sector de nuestra sociedad ha es inmune a ello.

   Se materializa en situaciones que se caracterizan por el deterioro progresivo del tejido social a causa de las aptitudes  malsanas y deviadas de la clase política privilegiada en su gestión política y ejercicio del poder.

   La corrupción localizada estructuralmente en las instituciones gubernamentales y políticas es violencia estructural que nos  ha perjudicado a todos directamente,  violencia que no se ve a simple vista, pero que la hemos sentido en el dinero que aportamos al fisco puertorriqueño en cumplimiento de nuestro deber y cumplimiento ciudadano para con el país, dineros que no se han utilizado para aquellos asuntos que más afectan a nuestra población, se han utilizado para el disfrute y placer por aquellos en quienes hemos confiado y ocupan las posiciones confiadas.

   Ha tomado años, las dolencias a través del tiempo han sido muchas y los síntomas, los más visibles y muy particulares:

      Afanes desmedidos por el poder,

      Mentiras y engaños,

      Promesas que saben no podrán cumplir,

      Falsificaciones,

      Sobornos,

      Traiciones,

      Venta de influencias,

      Ventagerismo,

      Ambición inflamatoria.

  Se trata de aspirantes a cargos públicos y de personas que ya ocupan un cargo público y de aquellos que en algún momento han ocupado un cargo público, ha sido y es una patología corporativista en la política en la cual se exige estricto ejercicio de silencia y obediencia dentro y fuera del ruedo político.

   Por supuesto, una epidemia, que se propagó rápidamente, en la política puertorriqueña que a finales del siglo pasado y principios de este la infección ésta expuesta porque metastatizó en el tegido social.

   Antonio Quiñones Calderón en su libro Corrupción e Impunidad, 2014, dice: “desde el 1900 hasta el 2014 se ha violado la ley en actos de corrupción gubernamental”, “el costo de este mal le ha costado a Puerto Rico $678,930,298 millones mucho más que la deuda pública actual” “89 alcaldes, 22 representantes o exrepresentantes, 33 senadores o exsenadores, 23 jefes de agencias, 258 empleados del Capitolio, 25 subjefes y jefes de agencias, 7 directores regionales, 12 funcionarios de oficinas centrales de vivienda, 21 empleados del Negociado de la Lotería, 430 agentes y oficiales de la Policía, incluyendo coroneles.”, “Las convicciones fuero en un 90%”; la investigación y data de Quiñones simplemente es claramente revelador de los puntos cardinales del mal en la política, un trabajo ponerológico importante en la historia reciente sobre la corrupción política en Suelo Borincano.

  Hemos visto y vivido este panorama oscuro y nefasto, no nos sorprende, la reflexión es hacia un desapego y desconfianza, una sobre cautela para con aquellos que aspiran un cargo público. Se trata de una situación que se fue intensificando, actos a puertas cerradas, que causan una gran desafección política en el país. ¿Cómo creer?, ¿En quién confiar?, ¿Qué hacer?, el acto anómalo se confirma en la forma de relación pública entre unos y otros.
   El país ha perdido la confianza en sus instituciones, y la clase política, se ha quebrantado totalmente la fe que depositamos en ellos para servir al pueblo, guiarlo y protegerlo contra enemigos internos y externos, pero no ha sido todo lo opuesto, la desafección es total.

   Relatar este hecho significa para mí compartir una información valiosa que será útil a la hora de tomar alguna decisión electoral futura. Es importante conocer las escalas del mal en la política puertorriqueña para saber cómo detener el avance epidemiológico de la corrupción, no hay varitas mágicas, y sabemos que es una tarea ardua y generacional.

   Exponer la situación, es entorpecer su paso, su avance y su consecuente mutación como ha estado sucediendo. Ejercitar la virtud y el valor de la honestidad, divulgarla, compartirla ayudara a detener el avance de la infección, de esta manera lograr que nuestra población futura esté inmune contra esta plaga. Nuestros jóvenes lo agradecerán y nuestro país florecerá en una sanidad económica, social, política y cultural duradera, en homeostasis sicológica y equilibrio interno, en la capacidad de respetar la vida y todo aquel o aquello que la cobije, con acciones y aptitudes en el acto del amar y respetar nuestro prójimo y a todo ser y especie viviente. Estoy seguro que de tal manera nunca cruzaremos los límites hacia los abismos de la oscuridad. Si la información y conocimiento es poder entonces la honestidad es libertad y salvación de lo alto.

 

Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia
Sistema Universitario Ana G. Méndez

 

 

jueves, 25 de agosto de 2016


LA PSIQUIS DE LA CAPACIDAD DEMOCRÁTICA DE PUERTO RICO

 
 
El Puerto Rico del siglo XXI tiene muchos retos por delante; no solo establecer dialogos para discutir y analizar de manera crítica asuntos de suma importancia para el desarrollo sino de acciones concretas de implementación de las soluciones a nuestras problemáticas económicas, sociales y culturales. Un Puerto Rico reactivo ya no es rentable y me atrevo a decir que nunca lo ha sido por la grave crisis económica, social, política y cultural que acontece.
    Desde el punto de vista de la psiquis humana, practicamente casi todas nuestras problemáticas estan relacionadas con la manera y forma en que ha gobiernado y el ejercicio democrático de elegir las personas que han de regir los destinos del país. Hasta cierto punto somos todos responsables de lo que acontece después, pero no del todo, me explico.
    Las tendencias anómalas de gobernar se conócen rápidamente, los beneficios y los entendidos de gobernar y obtener algún benefico personal, se reconoce y se aprende también.
   Por generaciones han sido conductas relevantes a la criminología, al estudio del mal el la política. Como la violencia, la corrupción se aprende, pero también se pueden desaprender si se logra aplicar el remedio adecuado a tiempo.
   Estoy seguro que muchos de ustedes se han preguntado en algún momento: ¿cómo se puede disminuir y erradicar la violencia en un pais cuya clase política la modela de muchas maneras?
 
 
    La violencia estructural a la que hemos estado expuesto es un tipo de violencia indirecta, es decir, las acciones que han ocasionado pobreza y desigualdad en nuestro suelo,  por estrategias no diseñadas directamente con ese fin, pero que sus derivaciones indirectas son de la política económica colonial que por siglos han son causa del injusto reparto de la riqueza, el origen de las muchas causas de los males económicos, sociales, políticos y culturales del Puerto Rico del siglo XXI;  causas que han producido violencias y corrupciones epidémicas y corrupción con escaso y poco profundo análisis, con muy variadas excepciones.
    La violencia directa, la más visible nos ha permitido con mayor afrontarnos a ella. Sabemos que se manifiesta cuando hay un emisor o una persona que haya efectuado el acto de violencia, emana de la estructura de la personalidad de quien la promulga; cuando es extrema proviene de la propia estructura social. Cuando es  estructural proviene de la estructura que la promulga, se concreta en la negación de las necesidades humanas y existenciales, se transforma en la suma total de todos los choques en las estructuras sociales y solidificadas por el aparato gubernamental emana de tratos injustos en desiguales casi inalterables. Es una situación compleja que se solidifica en la clase política.
  En Puerto Rico la enfrentamos todos los días en la obligatoriedad de nuestra condición colonial, en este Apartheid colonial que nos empobrece continuamente y que enriquece la clase política, económica y religiosa dominante.
   Es importante en este punto decir que no confundamos conflicto con violencia aunque estén vinculadas. Los conflictos son situaciones de disputa en los que hay contraposición de intereses, necesidades y valores. Los conflictos se pueden resolver sin el uso de violencia, aunque  es posible que surja violencia en el conflicto, esto quiere decir que el conflicto puede ser más o menos parte intrínseca de todo aquella situación objeto de la violencia.
 
   Entonces la violencia es un fenómeno social y estructural no se debe pretender eliminar la violencia sino antes conocer cuál es el conflicto que la alimenta, puesto que ahí se encuentran las soluciones, las oportunidades de transformación, y no los remedios para resolver los problemas, sean estos interpersonales o políticos.
   Entender este axioma erróneamente nos ha llevado a la connaturalidad de nuestras relaciones con nuestros prójimos, con nuestra existencia colonial.
   Ahora bien, aprender a gestionar los conflictos, para resolver problemas, los antagonismos coloniales conlleva un ejercicio democrático, cuando su génesis emana de lo político, el conflicto comienza cuando las necesidades de dos o más personas/grupos se antagonizan, tan antagónicos que se genera una crisis difícil de resolver.
    El no reconocer por décadas nuestro conflicto, nuestra condición colonial, nos ha llevado hacia el abismo de una profunda crisis, en debates politiqueros que no solucionan absolutamente nada en el territorio. 
   El resultado lo conocemos, lo vivimos todos los días, la desconexión moral de nuestra clase política contemporánea, una espantosa realidad, la megalomanía que ha intoxicado la psiquis nacional, causa de un cuadro infeccioso, maligno, invasivo, canceroso, tan o más que la ocupación estadounidense el 25 de julio de 1898, se ha entronizo la manera anómala de gobernar.
   Las campañas políticas asemejan, cada cuatro años, un desembarco politiquero de nuestra clase política, un asalto disfrazado de democracia, nuestros políticos enmascarados inician un gran saqueo. Clase política que oculta su personalidad obscena tras la Ley Suprema, repartiendo méritos abandona el verdadero valor democrático: el pueblo.
   Puerto Rico atraviesa por su peor crisis de su historia colonial, momentos muy difíciles que se acrecientan y se intensifica más y más cada día, la desconfianza es total por su deslealtad hacia el pueblo y hacia los valores democráticos.
   Responsables por décadas de prácticas fiscales erróneas y dudosas, las “equivocaciones”, las alternativas para la solución no han sido perspectiva amplia que anticipe nuestro futuro. La situación como es, lo decora todo a favor de aquellos que gobiernan, administran legislan el territorio. Políticos de poca talla, componen una banda de corrupción, gobernantes del territorio, de la inutilidad, de posturas oscuras y perturbadoras.
   Su participación ha sido mayormente en ser gestores, tecnócratas cuya motivación ha sido obtener el poder por el poder mismo, regodearse y congregarse en una elite monárquica descargando su agenda de repartición del gran botín. Sus avenencias en la repartición de las gracias justifican sus posiciones y legitiman su poder, mientras tanto desigualdad, exclusión y violencia, carencias absolutas.
   Gobernantes, más que servidores públicos se han alimentado por décadas de nuestra bondad y buena voluntad de pueblo, sus relaciones clientelistas engrosan sus bolsillos, fractura la confianza y fe depositados en ellos; la capacidad democrática no se mide por quién y por cuánto tiempo se gobierna un país o un territorio, sino por la facultad  de respetar lo que es común a todos, lo opuesto, deslegitima y torna su gestión “democrática” en una mofa.
   Este tipo de “servidor público” sufre de un tipo de patología política que causa efectos nefastos al pueblo, a su voluntad democrática. Este tipo de gobernantes han sido uno de los males más corrosivos.
   Colonia o territorio, llámese como se llame, sea cual sea su definición, gobernar requiere honestidad, vocación, capacidad y constancia en todo aquello que sea para el bienestar común, en el valor de las mejores prácticas en hacer política.
   Para el pueblo, en el ejercicio social de la democracia, significa conocer las aptitudes de los políticos, conocer sus verdaderas intenciones, sus reales pensamientos, sus opiniones reales, escuchar los discursos románticos de la política no es suficiente, no se pueden ejercer los derechos democráticos a ciegas, ir a ciegas a las urnas es tirarse a las aguas sin saber nadar, nos ahogaremos en el mar de dudas, los “expertos de la democracia colonial no acudirán a nuestro auxilio porque se interpone la “formalidad de su conducta anómala en la política”.
   Una democracia de mayor calidad, la sana manera de gobernar, de legislar y administrar es posible, una mejor calidad de vida es posible, por requiere de nosotros-el pueblo- la voluntad de exigir, de nuestra intervención critica. Encontraremos en el camino obstáculos característicos de la colonia, pero el mayor de los obstáculos en el Puerto Rico del siglo XXI no es nuestra condición colonial únicamente, lo es también el tener que enfrentar y combatir una clase política anómala entorpecedora de los valores democráticos, detractores de los derechos humanos.
   No podemos seguir eligiendo a ciegas, cediendo el país y nuestros patrimonios a los perroflantes patológicos de la política colonial. Es tiempo de tomar el control para prevenir los males econónicos, sociales, políticos y culturales, detener la Ponerogénesis Colonial que se inició el 25 de julio de 1898, es tiempo de detener a nuestra emulante clase política también, que se ha lucrado con nuestro Apartheid en él Caribe, creímos una vez que implantarían las libertades y que el colonizador las implantaría también.
La palabra: EXIGIR
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia
Sistema Universitario Ana G. Méndez
 
  
  
             
 
 
 


martes, 16 de agosto de 2016




LA RESPUESTA A LA QUIEBRA DE PUERTO RICO

 

   Podemos estudiar el mapa del coloniaje en el Caribe y en el resto del mundo y nos toparemos con el entorpecimiento y aislamiento de poblaciones enteras, de estancamiento y reemplazo de poblaciones, de exterminación y enfermedades, siglos de esclavitud una herencia genética de la opresión.
    En el Caribe el efecto ha sido una catástrofe demográfica originaria en el logro de las conquistas, a las que los conquistadores,  colonizadores le llamaron “Justas”, sometiendo a pueblos a profundas desgracias. Hay quién dice hoy que no todo fue horror porque se levantaron construcciones históricas grandiosas que todavía están en pie, pero hay que subrayar que aparte de estas hazañas arquitectónicas la población en el Caribe siempre ve a ese conquistador y colonizador con temor y desdén porque trataron de evangelizar y comerciar por la fuerza, con el garrote, la orca y la hoguera, “civilizar” por medio del uso de las cadenas, construyendo estructuras para afirmar su hegemonía y brutalidad, creando un territorio para sus faenas coloniales e interéses relativos a su afán de conquiesta.
  En Puerto Rico ayer era la Monarquía Española, hoy es el Congreso estadounidense, después de 518 años de coloniaje, la situación es la misma, enfermedades, descenso de la población, asimilación, construcción de grandes edificaciones, dominio administrativo y jurídico; el actor cambia pero la posesión del territorio para el uso estratégico, socioeconómico y sociopolítico, el centro vacacional del colonizador, por el tiempo que fuere necesario, es la influencia en la región ocupada.
   A principio de éste milenio Puerto Rico y el Mundo reconocen de ésta problemática, de la conducta articulada del colonizador, de su mudo y ciego proceder hacia el territorio y hacia la poblacion puertorriqueña.
   Ha sido un evolución, me refiero al caso de Puerto Rico como una nueva forma de coloniaje, de apropiación del espíritu de todo un pueblo; en este momento de la continuada conquista y colonización las causales no son las mismas, pero sí, insensibles y en menosprecio de cualquier principio de humanidad y democracia y de lo que significa esto en términos de vidas humanas, millones de vidas se han perdido en más de cinco siglos de opresión y subdesarrollo. La significación que tiene en esta etapa en nuestra historia colonial es de carácter existencial, nuestra relación colonizador y colonizado ya no se sostiene y nadie la soporta, ni el dinero ni la riqueza de la mertópoli determina la estructura del pensamiento libertador.
   La historia de coloniaje es la historia de crimenes contra la humanidad que han quedado impunes y justificados ante la mantra de las conquistas, de las glorias de aquellos que una vez pisaron territorio ajeno y no respetaron, no valoraron la población ni su entorno.
   Este escrito no es un lamento, sino un relato que responde a la suprema necesidad histórica de comunicar, recordar el contorno de nuestro pasado para refinar nuestro presente para el futuro y tener una óptica con mejores bordes, mejores de las que hemos visto hasta ahora. Es la hora suprema de revelar lo que han expresado nuestras voces patrióticas, esas figuras olvidadas y perseguidas por el colonizador.
 
     Y muy cuerto es, el Puerto Rico del siglo XXI se encuentra en bancarrota y sumido en el mantengo la consecuencia más clara de las nefastas y catastroficas efectos de permanecer en un modelo que no promulga el desarrollo de un país.  Rubén Berrios Martínez ha sido una de nuestras voces patrióticas más acertadas del Puerto Rico contemporánea.
    En esta etapa de nuestra historia política colonial se trata de un ejercicio ético y moral. Se trata de abordar toda aquella situción que atente contra la ética y la moral de nuestro pueblo. En esta etapa de coloniaje, de depravación ética y moral, la etapa pura del coloniaje, es combatir nuestra mayor desgracia histórica: el coloniaje.
   Es una situación que podemos corregir; no podemos regresar a aquellos tiempos para cambiar la historia, pero si podemos, en este tiempo, dar inicio a terminar con esta condición de indignidad económica, social, política y cultural aun cuando sabemos que seremos ignorados en nuestros reclamos y perseguidos por el colonizador.
  Es cierto que el coloniaje nos mantiene frágiles y que el rechazo nos vulnera, pero nada indica que no se podra lograr la libertad. Puerto Rico no se ha resignado y ante el sufrimiento rechaza hoy el fenómeno catastrófico de coloniaje contemporáneo; “frágil” como estamos, nuestra fortaleza y resolución se ha mantenido inamovible.
   Nuestra mayor miseria hoy, es, ser un colonizado y nuestra peor de las existencias hunanas es estar sujeto a nuestros propios yugos, a los opresores asimilados, los complices del colonizador, su ponerogénesis colonial ha sido una reconquista del territorio, el rechazo de nuestros propios, quienes ven una salida a su situación de indignidad con la asimilación que los lleve a alguna forma de paridad ciudadana ante el desprecio racista del colonizador; no les importa, es sin duda una gran verguenza.
   El país no quiere seguir bajo los designios de esta relación de dualidad que lo condena a ser ignorado y desvalorado en su propio suelo. La realidad es que muchos no comprenden porque han sido enceguecidos, pero qienes contradictoriamente también reconocen los embates de nuestra histórica desgracia.
   Quieran reconocerlo o no, aceptarlo o no por el colonizador y el colonizado asimilado, el modelo económico, social, político y cultural colonial creado después del 1952 solo logro forjar estructuras fisicas, una economía de adentro hacia afuera en la que fuimos invitados a participar porque no seriamos dueño de nada, los colonizadores se apropian de toda nuestra riqueza material, se la llevan a casa y nosotros en control de nada, solo forjadores de riquezas para otras naciones.
   Con este modelo económico en el siglo XXI el 20% más rico de Puerto Rico ostenta el 60% de los mejores ingresos y el 20% más pobre el 1.2%, lo que nos lleva a ser el territorio de mayor desigualdad y pobreza en todo los Estados Unidos de Norteamérica. Tenemos algun signo de progreso, es cierto que gran parte de la población ya no vive en casuchas o al interperie, que existe una economía, que aunque no crece provee, pero se vive un país de profundas carencias.
   Todavia hay gente sin hogar, mucha violencia, problemas de salud mental muy graves que el Estado colonial enceguecido por su afán de asimilarce tanto a su colonizador no es capaz de atender, un ciego que no quiere ver, un ciego que viendo no quiere ver, solo persigue el afán de la vida perpétua en el poder sin importar las consecuencias.
   Que otra realidad nos impide ver este contorno distorcionado de imposibilidades e instituciones fallidas a merced de la corrupción política y administrativa por quienes son elegidos a dirigir el territorio. Temenos una población poco instruida aunque con muchas y variadas exepciones Puerto Rico ha producido las mentes más brillantes del hemisferio, pero aun así, la clase política parasitaría, colonial,  vividora, pretenden llevarnos por aquellos contornos no definidos, por el astigmatismo histórico del pasado.
   Lo sabemos hoy, cinco siglos después, que nos salvamos y salvamos al país de una falsa riqueza, de una falsa ciudadanía, de una falsa política, de un falso desarrollo económico, de la demagogía, de una falsa democracia, de una falsa libertad, del descalabro ético, moral y espiritual, se termina con el fin total y absoluto de nuestra condición colonial.
   Este, el Puerto Rico del siglo XXI, es uno que aspira, absolutamente a ser plenamente libre y no ser objeto nunca más de la degradación que significa ser ignorado por la metrópoli, por la maquinaria imperial estadounidence y por ninguna otra maquinaria imperial en el mundo. Aspiramos ser parte de este mundo globalizado de posibilidades al que tenemos pleno derecho y que se nos niega a cada segundo de nuestra existencia humana.
   Hoy nos encontramos de frente con esta realidad histórica, con la crisis del Estado, con una clase política colonial opresora aferada al poder para su benefico elitista egoísta, nos encontramos ante otras  situaciones producto del inicial acto de colonización, aquellas raíces de nuestra desgracia histórica, la crisis ambiental y energética, la crisis de salud, la crisis de salud mental, la crisis de deterioro social, la plaga de la corrupción y la epidemia de la violencia, la enfermedad proviene de la misma consecuencia historica: de la ocupación forzosa.
   La libertad no puede ser mala cuando se confirma y se reafirma la dignidad, la conciencia libre ante la verguenza de ser un colonizado.  Cuando se vive en la opresión por tanto tiempo, como es el caso de Puerto Rico, se hace inevitable pensar que la única solución la encontramos en terminar con esta relación colonizador-colonizado tan destructive.
  Abandonar al colonizador significara para nosotros una nueva manera de pensar y una nueva manera de vivir, sin duda alguna mejor que la anterior relación de desigualdad, racismo y rechazo.
   Una conciencia libre forjara un hombre libre y de paso una Nación Libre participativa de la Creación.
 
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia
Sistema Univeersitario Ana G. Méndez