sábado, 27 de agosto de 2016


MALTRATO Y CRUELDAD CONTRA LOS ANIMALES

 
   En Puerto Rico la crueldad y maltrato contra los animales ha sido atroz que solo en historia reciente se expone las extensas iniquidades de inimaginables eventos de crueldad contra animales de compañía, perros, gatos, caballos. Miles de animales han muerto víctimas de maltrato, asesinados, la situación parece no tener solución.
   Otros que en su vida corta y desesperante del deambulismo por las calles, por las carreteras, expuestos, terminan en aulas de reclusión en espera de su disposición, indefensos como son, están condenados por una sociedad que les ha negado un espacio para pertenecer dignamente.
   Mueren esperando en un albergue, sobrepoblado, solos, asustados, viendo morir a los que estaban por delante en la fila de espera. Olvidados en las calles, una vida en que sus necesidades parece no tener valor atropellados en las vías públicas del país, enfermos, caballos, perros y gatos; ante la deshumanización el remedio parece ser la eutanasia.
   En Puerto Rico la práctica ronda en los 100,000 perros y gatos de los cuales solo un 3% son puestos en adopción.
   Ante la situación de que el hombre sigue cometiendo crímenes contra la naturaleza y contra los animales la Organización de las Naciones declara para el mundo en la Declaración Universal de los Derechos de los Animales que todo animal tiene derechos, que todo los animales nacen libres ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia; tienen derecho al respeto del hombre que como especie animal no puede atribuirse el derecho de exterminación a los otros animales o explotarlos, violando su derecho a la existencia.
   Tenemos la obligación de poner al servicio de los animales nuestros conocimientos, protegerlos, atenderlos porque son nuestros compañeros de planeta. Los invito a leer la Declaración.
   La manifestación de maltrato y crueldad contra los animales en Puerto Rico es monstruosamente alarmante y aunque hay toda una comunidad en alerta, en respuesta a este mal social, la incidencia es rampante en extremo preocupante por las implicaciones psicosociales que esto representa.
   Reflexionando sobre la violencia en el país buena parte de los crímenes que se cometen a diario la agresión contra un animal es uno de ellos, quizás un indicador de la antesala de violencia y crímenes en nuestro entorno.
   Seria este un juicio equivocado sin no hubiera tanta manifestación violenta contra los animales y tanta subsecuente crueldad y violencia humana, lo vemos casi todos los días en los medios noticiosos.
   Cuando no se tiene conciencia de que otro ser es humano tampoco se tiene conciencia de que otro ser humano es humano y tiene derecho a la dignidad humana, a la vida y que el acto de crueldad y destructividad no debe formar parte de nuestra existencia humana, que el acto cruel y maltratante lacera la endopatía por todos los seres vivos.
    Entonces una persona común y corriente mata a un animal sin vacilación, lo hace también contra un ser humano sin vacilación porque su experiencia con los seres vivos ha sido limitada, quizás un lastre de la vida urbana, la desconexión con los vínculos de la naturaleza, la crueldad mental, el deseo de humillar a la otra persona, probablemente éste vinculado y difundido por la vida fría y calculada de la gran urbe metropolitana. Es un juicio que podría ser debatido, la gente podría pensar lo contrario, pero es mucho más probable, en cuyo caso extremo sea la realidad comprobada, la verdad, que todo apunta a que el comportamiento violento sea objeto de la mente de un ser inerme, al cual en cuyo caso la manifestación es contra un animal y luego contra un humano.
   En este orden de manifestaciones, las reacciones de la vida cotidiana en Puerto Rico se han ignorado por muchos años la falta de un sentido de identidad con los animales. Ante la situación en el 4 de agosto del año 2008, se aprueba la Ley 154 -Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales-  con el propósito de lograr un cambio en la percepción y trato hacia los animales en Puerto Rico.
   Se dice que el aniquilamiento de animales es indicativo de la descomposición social que se manifiesta en la urbe, destrucción manifiesta un fenómeno de la sociedad moderna que genera un problema de salud pública porque evita el desarrollo humano. Es fácil decirlo así, pero sabemos que la causal la encontramos en la respuesta emocional, en la indiferencia, en el sufrimiento humano, en los disturbios psicológicos, dirigidos hacia los más débiles, niños, mujeres, ancianos y animales de compañía.
   Sabemos que no haber tenido conciencia e ignorar por mucho tiempo esta patología, la consecuencia de no haberle dado importancia a esta problemática a tiempo ha implicado que se estableciera una cultura favorable a la violencia en que se ha desatado el deseo irresistible de agredir, violar, matar.
   Así, los animales no son seres inferiores vivos; la crueldad origina violencia y la violencia origina delincuencia. El abuso hacia los animales son la antesala de conductas antisociales y de la violencia interpersonal. La persona que abusa de un animal en la mayoría de los casos presenta un historial de violencia contra otras personas.
   Los niños que emplean crueldad contra los animales se encuentran en riesgo de violencia, la antesala de violencia familiar, la propensión de maltratar a miembros de su propia familia está presente y presente en el entorno comunitarios.
   Por ignorar este problema por mucho tiempo en Puerto Rico la bomba nos ha explotado en el rostro. ¿Cómo logramos un cambio?
  No hay soluciones fáciles a un problema tan complejo como lo es la violencia, es un problema cuya manifestación no la encontramos en una sola causa como así tampoco la solución, pero podemos comenzar postulando de forma inmediata que el maltrato y el abuso de un animal, al igual que el de un ser humano es inaceptable porque pone en peligro a todos y cada uno de nosotros.
   Es imperativo llevar el mensaje por el mundo sobre el cuidado y el respeto a los animales, especialmente a los niños como fuente preventiva de los comportamientos destructivos y su consecuencia para los seres humanos.
   Levar a cabo este mensaje es nuestra responsabilidad y un deber cumplido hacia la humanidad toda. Es nuestro deber y responsabilidad llevar la contaminación más grande y más extensa y más seria del mundo: la contaminación moral.
Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia y Delincuencia Juvenil
Sistema Universitario Ana G. Méndez
 


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