MALTRATO Y CRUELDAD CONTRA LOS
ANIMALES
En Puerto Rico la crueldad y maltrato contra
los animales ha sido atroz que solo en historia reciente se expone las extensas
iniquidades de inimaginables eventos de crueldad contra animales de compañía,
perros, gatos, caballos. Miles de animales han muerto víctimas de maltrato,
asesinados, la situación parece no tener solución.
Otros que en su vida corta y desesperante
del deambulismo por las calles, por las carreteras, expuestos, terminan en
aulas de reclusión en espera de su disposición, indefensos como son, están
condenados por una sociedad que les ha negado un espacio para pertenecer
dignamente.
Mueren esperando en un albergue,
sobrepoblado, solos, asustados, viendo morir a los que estaban por delante en
la fila de espera. Olvidados en las calles, una vida en que sus necesidades
parece no tener valor atropellados en las vías públicas del país, enfermos,
caballos, perros y gatos; ante la deshumanización el remedio parece ser la
eutanasia.
En Puerto Rico la práctica ronda en los
100,000 perros y gatos de los cuales solo un 3% son puestos en adopción.
Ante la situación de que el hombre sigue
cometiendo crímenes contra la naturaleza y contra los animales la Organización
de las Naciones declara para el mundo en la Declaración Universal de los
Derechos de los Animales que todo animal tiene derechos, que todo los animales
nacen libres ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia; tienen
derecho al respeto del hombre que como especie animal no puede atribuirse el
derecho de exterminación a los otros animales o explotarlos, violando su
derecho a la existencia.
Tenemos la obligación de poner al servicio
de los animales nuestros conocimientos, protegerlos, atenderlos porque son
nuestros compañeros de planeta. Los invito a leer la Declaración.
La manifestación de maltrato y crueldad
contra los animales en Puerto Rico es monstruosamente alarmante y aunque hay
toda una comunidad en alerta, en respuesta a este mal social, la incidencia es
rampante en extremo preocupante por las implicaciones psicosociales que esto
representa.
Reflexionando sobre la violencia en el país
buena parte de los crímenes que se cometen a diario la agresión contra un
animal es uno de ellos, quizás un indicador de la antesala de violencia y
crímenes en nuestro entorno.
Seria este un juicio equivocado sin no
hubiera tanta manifestación violenta contra los animales y tanta subsecuente
crueldad y violencia humana, lo vemos casi todos los días en los medios
noticiosos.
Cuando no se tiene conciencia de que otro
ser es humano tampoco se tiene conciencia de que otro ser humano es humano y
tiene derecho a la dignidad humana, a la vida y que el acto de crueldad y
destructividad no debe formar parte de nuestra existencia humana, que el acto
cruel y maltratante lacera la endopatía por todos los seres vivos.
Entonces una persona común y corriente mata
a un animal sin vacilación, lo hace también contra un ser humano sin vacilación
porque su experiencia con los seres vivos ha sido limitada, quizás un lastre de
la vida urbana, la desconexión con los vínculos de la naturaleza, la crueldad
mental, el deseo de humillar a la otra persona, probablemente éste vinculado y
difundido por la vida fría y calculada de la gran urbe metropolitana. Es un
juicio que podría ser debatido, la gente podría pensar lo contrario, pero es
mucho más probable, en cuyo caso extremo sea la realidad comprobada, la verdad,
que todo apunta a que el comportamiento violento sea objeto de la mente de un
ser inerme, al cual en cuyo caso la manifestación es contra un animal y luego
contra un humano.
En este orden de manifestaciones, las
reacciones de la vida cotidiana en Puerto Rico se han ignorado por muchos años
la falta de un sentido de identidad con los animales. Ante la situación en el 4
de agosto del año 2008, se aprueba la Ley 154 -Ley para el Bienestar y la
Protección de los Animales- con el
propósito de lograr un cambio en la percepción y trato hacia los animales en
Puerto Rico.
Se dice que el aniquilamiento de animales es
indicativo de la descomposición social que se manifiesta en la urbe,
destrucción manifiesta un fenómeno de la sociedad moderna que genera un
problema de salud pública porque evita el desarrollo humano. Es fácil decirlo
así, pero sabemos que la causal la encontramos en la respuesta emocional, en la
indiferencia, en el sufrimiento humano, en los disturbios psicológicos,
dirigidos hacia los más débiles, niños, mujeres, ancianos y animales de
compañía.
Sabemos que no haber tenido conciencia e
ignorar por mucho tiempo esta patología, la consecuencia de no haberle dado
importancia a esta problemática a tiempo ha implicado que se estableciera una
cultura favorable a la violencia en que se ha desatado el deseo irresistible de
agredir, violar, matar.
Así, los animales no son seres inferiores
vivos; la crueldad origina violencia y la violencia origina delincuencia. El
abuso hacia los animales son la antesala de conductas antisociales y de la
violencia interpersonal. La persona que abusa de un animal en la mayoría de los
casos presenta un historial de violencia contra otras personas.
Los niños que emplean crueldad contra los
animales se encuentran en riesgo de violencia, la antesala de violencia
familiar, la propensión de maltratar a miembros de su propia familia está
presente y presente en el entorno comunitarios.
Por ignorar este problema por mucho tiempo
en Puerto Rico la bomba nos ha explotado en el rostro. ¿Cómo logramos un
cambio?
No hay soluciones fáciles a un problema tan
complejo como lo es la violencia, es un problema cuya manifestación no la
encontramos en una sola causa como así tampoco la solución, pero podemos
comenzar postulando de forma inmediata que el maltrato y el abuso de un animal,
al igual que el de un ser humano es inaceptable porque pone en peligro a todos
y cada uno de nosotros.
Es imperativo llevar el mensaje por el mundo
sobre el cuidado y el respeto a los animales, especialmente a los niños como
fuente preventiva de los comportamientos destructivos y su consecuencia para
los seres humanos.
Levar a cabo este mensaje es nuestra responsabilidad
y un deber cumplido hacia la humanidad toda. Es nuestro deber y responsabilidad
llevar la contaminación más grande y más extensa y más seria del mundo: la
contaminación moral.
Víctor
Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de
Violencia y Delincuencia Juvenil
Sistema
Universitario Ana G. Méndez





