LA DESAFECCIÓN POLÍTICA EN PUERTO
RICO
SOLUCIONES

De la misma manera que la patología clínica
se ocupa en estudiar las enfermedades de los seres humanos, la Ponerología es
la nueva ciencia que estudia el mal en la política, el que nace de los procesos
ponerogénicos contra la existencia humana, injusticias. El estudio del mal
ajustado a la política nos provee facultades para exponer factores patológicos
de personas que se han caracterizado por un cierto grado de desviaciones o defectos
patológicos en sus gestiones políticas. Para Andrew M. Lobaczewski el padre de
ésta ciencia, el origen del mal realmente yace fuera de los limites
convencionales del mundo, por lo que el estudio del mal en la política es una
importante aportación al estudio cientifico de los secretos de las conductas
anómalas en la política.
La verdad no se puede suprimir, la moralidad
y el humanismo no pueden depredarse por este mal porque el mal en la politica
puede ser erradicado con medidas racionales. Desde este punto de vista hare los
siguiente esctito y publicación.
La corrupción se ha descrito como la plaga
del siglo, comparado con un
tipo de cáncer, donde las células enferma pueden contagiar al resto del cuerpo para
afectar la salud y el buen funcionamiento de este. Cuando desviados de las
conductas que esperan de los ciudadanos,
degeneran en actos anómalos que vulneran
la sana convivencia y el buen orden social efectos nocivos no se hacen
esperar para todos los componentes de la sociedad. Ningún sector de nuestra
sociedad ha es inmune a ello.
Se
materializa en situaciones que se caracterizan por el deterioro progresivo del
tejido social a causa de las aptitudes
malsanas y deviadas de la clase política privilegiada en su gestión
política y ejercicio del poder.
La corrupción
localizada estructuralmente en las instituciones gubernamentales y políticas es
violencia estructural que nos ha perjudicado a todos directamente, violencia que no se ve a simple vista, pero
que la hemos sentido en el dinero que aportamos al fisco puertorriqueño en
cumplimiento de nuestro deber y cumplimiento ciudadano para con el país, dineros
que no se han utilizado para aquellos asuntos que más afectan a nuestra
población, se han utilizado para el disfrute y placer por aquellos en quienes hemos
confiado y ocupan las posiciones confiadas.
Ha tomado
años, las dolencias a través del tiempo han sido muchas y los síntomas, los más
visibles y muy particulares:
•
Afanes
desmedidos por el poder,
•
Mentiras
y engaños,
•
Promesas
que saben no podrán cumplir,
•
Falsificaciones,
•
Sobornos,
•
Traiciones,
•
Venta
de influencias,
•
Ventagerismo,
•
Ambición
inflamatoria.
Se trata de
aspirantes a cargos públicos y de personas que ya ocupan un cargo público y de
aquellos que en algún momento han ocupado un cargo público, ha sido y es una
patología corporativista en la política en la cual se exige estricto ejercicio
de silencia y obediencia dentro y fuera del ruedo político.
Por supuesto,
una epidemia, que se propagó rápidamente, en la política puertorriqueña que a
finales del siglo pasado y principios de este la infección ésta expuesta porque
metastatizó en el tegido social.
Antonio
Quiñones Calderón en su libro Corrupción e Impunidad, 2014, dice: “desde el
1900 hasta el 2014 se ha violado la ley en actos de corrupción gubernamental”,
“el costo de este mal le ha costado a Puerto Rico $678,930,298 millones mucho
más que la deuda pública actual” “89 alcaldes, 22 representantes o
exrepresentantes, 33 senadores o exsenadores, 23 jefes de agencias, 258
empleados del Capitolio, 25 subjefes y jefes de agencias, 7 directores
regionales, 12 funcionarios de oficinas centrales de vivienda, 21 empleados del
Negociado de la Lotería, 430 agentes y oficiales de la Policía, incluyendo
coroneles.”, “Las convicciones fuero en un 90%”; la investigación y data de
Quiñones simplemente es claramente revelador de los puntos cardinales del mal
en la política, un trabajo ponerológico importante en la historia reciente
sobre la corrupción política en Suelo Borincano.
Hemos visto y
vivido este panorama oscuro y nefasto, no nos sorprende, la reflexión es hacia
un desapego y desconfianza, una sobre cautela para con aquellos que aspiran un
cargo público. Se trata de una situación que se fue intensificando, actos a puertas
cerradas, que causan una gran desafección política en el país. ¿Cómo creer?,
¿En quién confiar?, ¿Qué hacer?, el acto anómalo se confirma en la forma de
relación pública entre unos y otros.
El país ha perdido la confianza en sus instituciones, y la clase política, se ha quebrantado totalmente la fe que depositamos en ellos para servir al pueblo, guiarlo y protegerlo contra enemigos internos y externos, pero no ha sido todo lo opuesto, la desafección es total.
Relatar este
hecho significa para mí compartir una información valiosa que será útil a la
hora de tomar alguna decisión electoral futura. Es importante conocer las
escalas del mal en la política puertorriqueña para saber cómo detener el avance
epidemiológico de la corrupción, no hay varitas mágicas, y sabemos que es una
tarea ardua y generacional.
Exponer la
situación, es entorpecer su paso, su avance y su consecuente mutación como ha
estado sucediendo. Ejercitar la virtud y el valor de la honestidad, divulgarla,
compartirla ayudara a detener el avance de la infección, de esta manera lograr
que nuestra población futura esté inmune contra esta plaga. Nuestros jóvenes lo
agradecerán y nuestro país florecerá en una sanidad económica, social, política
y cultural duradera, en homeostasis sicológica y equilibrio interno, en la
capacidad de respetar la vida y todo aquel o aquello que la cobije, con
acciones y aptitudes en el acto del amar y respetar nuestro prójimo y a todo
ser y especie viviente. Estoy seguro que de tal manera nunca cruzaremos los
límites hacia los abismos de la oscuridad. Si la información y conocimiento es
poder entonces la honestidad es libertad y salvación de lo alto.
Prof. Víctor Leguillow Velázquez
MBA
Prevención de Violencia
Sistema Universitario Ana G. Méndez
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